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Sin mitos: precariedad habitacional y descontrol estatal, la explicación del “extravío” de los 64 niños migrantes

Más allá de las teorías, los antecedentes apuntan a un sistema de fiscalización sobrepasado y a las complejas condiciones de vivienda de las familias como los factores clave detrás de la pérdida de rastro de los menores en el territorio nacional.

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Getty Images / John Moore

La filtración de un preinforme confidencial de la Contraloría General de la República desató un verdadero terremoto político e institucional,. El documento original advertía sobre graves deficiencias de control estatal y señalaba que 64 niños, niñas y adolescentes (NNA) haitianos no habían sido localizados en los domicilios registrados por sus responsables migratorios.

La divulgación prematura de estos datos encendió las alarmas de las autoridades y del mundo político, dando paso a oscuras especulaciones públicas que dieron por cierto que una red de tráfico de personas y órganos estaba operando en el país.

Sin embargo, tras un intenso despliegue estatal para ubicarlos, se confirmó que las peores teorías no eran ciertas.

¿Qué decía el informe original que desató el pánico?

Durante enero de 2026, la Contraloría, junto a las Oficinas Locales de la Niñez (OLN), acudió presencialmente a los domicilios de una muestra de 105 menores en 8 comunas de la Región Metropolitana, fracasando en la ubicación de 64 de ellos.

El reporte oficial documentó múltiples motivos logísticos y administrativos para esta pérdida de trazabilidad: en 20 casos los vecinos dijeron no conocer a la familia, en 13 los residentes se habían mudado, 10 viviendas no respondieron, 5 estaban de vacaciones o de visita, 4 direcciones eran inexistentes, y en otros casos los accesos estaban cerrados con rejas o los residentes se negaron a atender.

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La alerta máxima del informe original se centró en un caso de “presunta desgracia”: durante la visita, un padre confesó que la menor se encontraba desaparecida luego de que la madre se la llevara meses atrás,. Ante la gravedad de los hallazgos y el evidente descontrol de los datos manejados por el Servicio Nacional de Migraciones y la Subsecretaría de la Niñez, la Contraloría había puesto los antecedentes en conocimiento del Ministerio Público,.

La Fuerza de Tarea y el hallazgo de los menores

Ante el revuelo político y el pánico generalizado por las especulaciones sobre tráfico de órganos y trata masiva de menores, el Gobierno reaccionó creando una fuerza de tarea de emergencia, dedicada exclusivamente a rastrear y dar con el paradero de los 64 menores extraviados del radar institucional.

El resultado del operativo trajo tranquilidad al país: los 64 niños y adolescentes fueron encontrados sanos y salvos. La investigación de Contraloría concluye que el rastro oficial se había perdido únicamente debido a la alta movilidad de las familias migrantes, los constantes cambios de domicilio, la precariedad habitacional y la nula actualización de las bases de datos del Estado.

Con esto, la tesis de que estuviera operando una red de tráfico de órganos o personas detrás de este desfase perdipo fuerza.

Sin embargo, durante la investigación, se descubrió que 12 adultos ingresaban habitualmente a Chile figurando como “adultos responsables” de numerosos niños distintos. El caso más grave fue el de un adulto que ingresó como responsable de 34 menores en un solo vuelo. Ante el evidente riesgo para la integridad y seguridad de estos niños, la Policía de Investigaciones (PDI) realizó gestiones con la Brigada Investigadora de Trata de Personas Metropolitana y entregó los antecedentes a la Fiscalía.

Sobre los 64 niños

En cuanto a los 64 niños que no pudieron ser ubicados en los domicilios (incluyendo la niña cuyo padre reportó que desapareció junto a su madre), el informe advierte constantemente que la falta de trazabilidad y de control estatal expone a estos menores a una grave vulneración de sus derechos y riesgos para su integridad. La desaparición específica mencionada fue denunciada legalmente como “presunta desgracia”, sn mención a alguna red de tráfico o trata de personas.

Finalmente, respecto al caso particular que había detonado las alarmas judiciales, la niña reportada con una denuncia por presunta desgracia, las autoridades lograron dar con su ubicación en el extranjero. La menor fue identificada como residente en México, confirmándose que se trataba de la niña que había abandonado Chile en compañía de su madre, cerrando así el capítulo que mantuvo en vilo a las autoridades nacionales.

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