Transporte público en Chile: la fórmula que busca modernizar buses sin reducir recorridos
La reconversión eléctrica permite transformar buses diésel en eléctricos, reducir costos y extender su vida útil sin renovar toda la flota.

Buses red / Diego Martin
El debate por la eficiencia del transporte público volvió a instalar una pregunta clave: cómo optimizar recursos sin disminuir la frecuencia ni afectar la calidad del servicio.
En ese escenario, especialistas apuntan a una alternativa que comienza a ganar terreno: modernizar los buses existentes en vez de reducir flotas o comprar unidades nuevas.
La solución es la reconversión eléctrica, también conocida como retrofit, un proceso que permite transformar buses diésel en eléctricos sin reemplazar completamente la unidad. Esta opción aparece como una fórmula para reducir costos operacionales, extender la vida útil de los vehículos y avanzar en sostenibilidad.
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Reconversión eléctrica: menor costo y más vida útil para los buses
Ricardo Repenning, cofundador y gerente de Tecnologías de Reborn Electric Motors, explicó que el foco debe estar en aprovechar mejor los activos disponibles. “Expandir la flota implica una inversión muy alta, mientras que reducirla puede comprometer la calidad del servicio. Por eso, hoy el foco debe estar en optimizar lo que ya existe”, señaló.
A diferencia de la compra de buses eléctricos nuevos, el retrofit reutiliza vehículos que aún cuentan con un chasis en buen estado. En ese proceso, el motor de combustión es reemplazado por un tren motriz eléctrico, lo que permite mantener parte importante de la estructura original.
Según Repenning, “la reconversión es una alternativa de economía circular que permite reutilizar un bus que aún tiene un chasis en buen estado”. Además, sostuvo que este sistema “permite extender su vida útil hasta por 10 años”.
Desde la industria también destacan el impacto económico. Convertir una unidad puede costar cerca de un 50% menos que comprar un bus eléctrico nuevo, una diferencia relevante en contextos de restricción presupuestaria.
En paralelo, los motores eléctricos tienen menos piezas móviles, lo que reduce fallas y gastos de mantenimiento. “Son entre cinco y siete veces más eficientes energéticamente que los motores diésel”, agregó el especialista.
El modelo también puede aplicarse en minería y centros logísticos, donde las rutas son más predecibles y la carga puede centralizarse. Así, la reconversión eléctrica se proyecta como una estrategia para combinar eficiencia, ahorro y continuidad operacional.
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