• 07 MAY 2026

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El colapso del “pulmón del mundo”: Dos tercios de la Amazonía están en riesgo de convertirse en sabana

Debido a los múltiples y alarmantes factores, los expertos advierten que el colapso no es inevitable.

El equilibrio de la Amazonía pende de un hilo. Según una investigación liderada por el Instituto Potsdam para la Investigación sobre el Impacto del Cambio Climático (PIK), la selva más grande del planeta se enfrenta a una degradación sin precedentes que podría alterar irreversiblemente su geografía.

Si la deforestación alcanza el umbral del 22% al 28% del territorio, sumado a un incremento de la temperatura global de apenas 1,5 a 1,9 °C, dos tercios de la selva original desaparecerán para dar paso a un ecosistema de sabana.

El peligro radica en la ruptura de un mecanismo natural fascinante: el reciclaje de lluvia. La Amazonía no solo recibe agua del cielo, sino que la produce.

Los árboles liberan vapor que alimenta nuevas precipitaciones, cubriendo hasta el 50% de las necesidades hídricas del bioma. Sin embargo, al desaparecer la masa forestal, este “motor” de humedad se detiene.

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“La deforestación hace que la Amazonía sea mucho menos resiliente de lo que habíamos previsto anteriormente. Reseca la atmósfera y debilita la propia generación de precipitaciones del bosque”, consigna Nico Wunderling, investigador principal del PIK.

Esta carencia de humedad no se limita a la zona talada. El estudio destaca un “efecto dominó” que puede viajar miles de kilómetros.

Al respecto, Arie Staal, coautor de la investigación y científico de la Universidad de Utrecht, explica que “cuando la deforestación interrumpe el transporte de humedad en una zona de la Amazonía, regiones enteras situadas a cientos o incluso a miles de kilómetros pierden resiliencia debido a los efectos en cadena de la sequía”.

Cifras de una crisis anunciada

Más allá de las consideraciones a futuro, la situación actual ya es crítica. Para el año 2020, la pérdida acumulada de bosque rondaba el 17-18%, con aproximadamente 0,55 millones de kilómetros cuadrados ya arrasados por la actividad humana.

El informe plantea diversos escenarios de riesgo:

  • Escenario Crítico: Si la deforestación escala a los 18.000 kilómetros cuadrados anuales hacia 2050, se perdería el 35% de la cuenca.
  • Escenario Térmico: Incluso si la tala se detuviera hoy (manteniéndose en el 15% actual), un calentamiento global de entre 3,7 y 4 °C provocaría el mismo efecto de desertificación masiva.

Un llamado a la restauración

A pesar de la gravedad del diagnóstico, el panel de expertos sostiene que el colapso no es inevitable. La clave reside en un cambio radical en las políticas ambientales: frenar en seco la tala y comenzar procesos de restauración ecológica.

Johan Rockström, director del PIK, subraya que la Amazonía es un pilar fundamental para la estabilidad del sistema terrestre al actuar como sumidero de carbono y hogar de la mayor biodiversidad del globo.

No obstante, advierte que “la deforestación continuada está socavando esta estabilidad, lo que acerca al bosque a un punto de inflexión”.

El experto concluye con una nota de urgencia para la comunidad internacional, señalando que “detener la deforestación, junto con la restauración ecológica de los bosques degradados y una rápida reducción de las emisiones, aún puede reducir los riesgos”.

De no actuar, las consecuencias no solo devastarán a Sudamérica, sino que alterarán el clima de todo el planeta.

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