Desincronía biológica: expertos advierten sobre los riesgos de alimentación detrás del cambio de hora en Chile
Los especialistas hacen hincapié en que el orden de las comidas es tan vital como su contenido.

Estamos ad portas de que se efectúe un nuevo cambio de hora en Chile y, en medio de la polémica que esto genera cada año, es importante considerar cada uno de sus posibles impactos.
Lejos de ser un simple trámite administrativo, este ajuste representa un desafío neurobiológico para el organismo humano.
Especialistas del Hospital Clínico de la Universidad de Chile y de su Facultad de Medicina han encendido las alarmas sobre cómo esta transición rompe la armonía de nuestro “reloj interno”, afectando desde la calidad del descanso hasta la conducta alimentaria.
La base de este fenómeno reside en una estructura cerebral específica. Según explica la Dra. Rosemarie Fritsch, psiquiatra del HCUCH, el ser humano depende de una coordinación milimétrica con los ciclos de luz y sombra.
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“En el cerebro existe una estructura llamada núcleo supraquiasmático, que actúa como un ‘director de orquesta’ de nuestros ritmos biológicos. Su función es sincronizar procesos como el sueño, la digestión y la liberación de hormonas con la luz ambiental”, detalló.
Al modificarse el horario de forma abrupta, se produce lo que en medicina se conoce como “jet lag social”, siendo una brecha entre el reloj social y el biológico.
Fritsch enfatiza que “neurobiológicamente no existe un cambio pequeño”, advirtiendo que el sistema circadiano no posee una capacidad de reajuste inmediato.
Más hambre y menos energía
La crononutrición revela que el orden de las comidas es tan vital como su contenido. Rodrigo Chamorro, académico del Departamento de Nutrición de la Facultad de Medicina de la UCH, señala que este desfase altera las señales de saciedad.
La consecuencia directa es un incremento en el deseo de consumir alimentos densos en carbohidratos y azúcares. Además, Chamorro advierte sobre la pérdida de eficiencia metabólica.
“No es lo mismo comer en la mañana que en la noche. El organismo está más preparado para metabolizar alimentos durante el día”, precisó.
Al desalinearse las rutinas, procesos vitales en órganos como el hígado y el corazón también sufren una reorganización forzada.
A este escenario se suma la dificultad de despertar en penumbras. Regina Basulto, especialista en productos del sueño de Emma Colchones, explica que salir de casa cuando aún está oscuro dificulta la activación del organismo.
“La falta de luz natural en la mañana dificulta el despertar, aumenta la sensación de somnolencia y puede afectar el estado de ánimo, ya que la luz es clave para activar el organismo y regular el ciclo de sueño-vigilia”.

Guía de adaptación: consejos para recuperar la sincronía
Para facilitar la transición y reducir los efectos del cambio de hora, los expertos coinciden en una serie de medidas prácticas:
- Ajuste gradual: En los días previos, se recomienda desplazar los horarios de sueño en intervalos de 15 a 20 minutos para que el golpe no sea tan brusco el domingo.
- Búsqueda de luz matinal: Al despertar, es fundamental abrir cortinas o salir a caminar temprano. La exposición a la luz natural es el principal recurso para “resetear” el ciclo de sueño-vigilia.
- Higiene digital y ambiental: Evitar pantallas LED al menos una hora antes de dormir, ya que la luz azul inhibe la melatonina. Asimismo, cuidar que el dormitorio sea un ambiente propicio para el descanso.
- Alimentación y actividad: Mantener horarios regulares de comida, evitar cenas pesadas y realizar actividad física suave por la mañana para elevar el ánimo.
- Paciencia biológica: Los especialistas sugieren no recurrir a fármacos para dormir. Como señala Basulto, el cuerpo suele recuperar su equilibrio de forma natural en un plazo de tres a cuatro días.
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