• 01 ABR 2026

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FOTO. Manto Sagrado de Turín: el inesperado hallazgo de ADN que cambia la historia de la reliquia y apunta a un origen lejano

El dato más sorprendente de la investigación revela que un 40% del ADN humano detectado pertenece a linajes de la India.

Por décadas, la Sábana Santa de Turín ha sido el epicentro de un intenso debate entre la fe y la ciencia. Sin embargo, un reciente análisis de ADN ha inyectado una nueva e inesperada dosis de misterio a la reliquia.

El hallazgo de material genético vinculado a linajes de la India, lo que pone en tela de juicio las teorías convencionales sobre su origen geográfico.

El estudio, publicado recientemente en el portal especializado Bioarxiv (y que aún aguarda su revisión por la comunidad), detalla el hallazgo de rastros biológicos de plantas, animales y seres humanos en el tejido de lino.

Este “desnudo genético” ha sido liderado por un equipo de investigadores, entre los que destaca Gianni Barcaccia, de la Universidad de Padua.

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Para intentar descifrar el pasado del polémico objeto, los científicos analizaron muestras recolectadas originalmente en 1978.

Lo que encontraron fue una mezcla heterogénea de ADN medieval y moderno que actúa como un registro de viaje de la tela.

El dato más sorprendente de la investigación revela que un 40% del ADN humano detectado pertenece a linajes de la India. Este hallazgo sugiere que el material del que está hecho el sudario se originó en el subcontinente indio o que fue transportado por rutas comerciales romanas desde el valle del Indo.

“Nuestros hallazgos subrayan sus condiciones de preservación e interacciones ambientales, ofreciendo perspectivas valiosas sobre las variantes genéticas identificadas, las cuales se originaron de múltiples fuentes biológicas”, explicaron los autores en el estudio.

Flora transcontinental y contaminación humana

La investigación no solo detectó rastros humanos. El equipo halló presencia de flora que varía desde trigo hasta zanahorias y patatas.

Según los expertos, la presencia de estas últimas sugiere que el lienzo estuvo expuesto a materiales provenientes del Nuevo Mundo y de Asia, probablemente después de que los exploradores europeos iniciaran sus rutas transoceánicas.

No obstante, el equipo de Barcaccia admitió las dificultades de aislar un perfil genético “puro”. La sábana ha pasado por tantas manos que el ADN de los propios científicos de 1978 está presente en las muestras.

“En conjunto, nuestros hallazgos previos y actuales proporcionan información valiosa sobre los orígenes geográficos de las personas que interactuaron con la Sábana Santa a lo largo de su trayectoria histórica a través de diversas regiones, poblaciones y épocas”, señalaron los investigadores.

A pesar de la devoción que despierta la pieza de 4,40 por 1,10 metros, la ciencia ha sido implacable con su cronología.

Un análisis de radiocarbono realizado en 1988 situó la fabricación de la tela entre 1260 y 1390, lo que coincidiría con su primera aparición documentada en Francia en 1354.

A estas cifras se suman investigaciones recientes en el ámbito digital. El diseñador brasileño Cicero Moraes, experto en reconstrucciones forenses, utilizó simulaciones 3D para proponer que la imagen en el sudario no proviene de un cuerpo real, sino que podría ser la huella de un bajorrelieve tallado, una técnica utilizada por artistas medievales para crear réplicas sagradas.

Mientras el Vaticano custodia la reliquia en la Catedral de San Juan Bautista en Turín, la ciencia continúa deshilachando su historia. Lo que hoy está claro es que, sea cual sea su origen divino, el viaje físico de la Sábana Santa recorrió distancias mucho más vastas de lo que se creía originalmente.

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