IMÁGENES. ¿Golpe al narco o error militar? La controversia que sacude a Estados Unidos por intervención en Ecuador
Las autoridades de ambos países se jactan de un bombardeo a una finca narco, pero una investigación señala que era un campo lechero.
Estados Unidos sigue dando de qué hablar debido a las intervenciones que realiza más allá de sus fronteras, aunque recientemente aumentó la polémica por un presunto fallo militar y propaganda falsa.
Lo que comenzó como un anuncio triunfal de cooperación militar entre EE. UU. y Ecuador se ha transformado en un escándalo internacional de derechos humanos y precisión de inteligencia.
El pasado 6 de marzo, una operación conjunta fue presentada al mundo como la destrucción de un campamento de entrenamiento de los ‘Comandos de la Frontera’, un grupo narcoguerrillero que opera en la zona limítrofe entre Ecuador y Colombia.
Sin embargo, los hechos sobre el terreno cuentan una historia radicalmente distinta. Así lo expone una investigación publicada por The New York Times.
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Tras visitar la aldea de San Martín en la provincia de Sucumbíos, se pudo constatar que el lugar bombardeado no era un enclave delictivo, sino la finca de un productor local identificado como Miguel.
El reporte detalla que el sitio, de unas 140 hectáreas, funcionaba para la producción de leche y carne. Los hallazgos del medio neoyorquino son contundentes:
- Falta de evidencia criminal: No se hallaron restos de armamento, uniformes o laboratorios de droga. En su lugar, el paisaje estaba sembrado de restos de aves de corral muertas, maquinaria agrícola destruida y ganado disperso.
- Abusos en tierra: Antes del bombardeo con drones y helicópteros, soldados ecuatorianos habrían irrumpido en la propiedad, rociado gasolina en las estructuras y sometido a cuatro trabajadores a golpes y descargas eléctricas en un intento por obtener confesiones sobre supuestos nexos con el narcotráfico.
- Daños materiales: El propietario estima pérdidas por 160.000 dólares y niega cualquier vínculo con grupos armados, mostrando documentos que acreditan la legalidad de su actividad ganadera.

La respuesta de Ecuador
Frente a la creciente presión internacional, el Ministerio de Defensa de Ecuador emitió un comunicado oficial este 26 de marzo rechazando categóricamente la versión del diario estadounidense.
El Gobierno insiste en que la inteligencia militar confirmó que la ubicación servía como punto logístico y de entrenamiento para grupos criminales transnacionales.
El comunicado oficial enfatiza en la legitimidad del objetivo, asegurando que la operación logró neutralizar amenazas en medio de un escenario tenso por ataques previos.
Las autoridades apuntan que desde el NY Times “distorsionan los hechos”, negando que se trate de una granja común y corriente. Insisten en que las Fuerzas Armadas actuaron bajo protocolos estrictos contra el crimen organizado.
Bajo la misma línea, aseguran que había indicios y pruebas de una operación bajo el narcotráfico. Sostienen que, aunque no fueron publicados ni encontrados por el medio, recuperaron armas y otros elementos vinculados a actividades ilícitas.
Un conflicto de narrativas con implicaciones diplomáticas
El caso pone en una posición incómoda al Pentágono, que aunque no participó directamente en el ataque, admitió haber colaborado en la planificación y la inteligencia de la operación.
Mientras la Alianza por los Derechos Humanos ya ha elevado denuncias ante la ONU por lo que consideran un ataque contra la población civil, el campesino Miguel teme represalias.
“Dicen que era un campo de entrenamiento, pero cada vez está más claro que solo eran casas”, sentenció un líder local a la prensa.
La brecha entre las “pruebas de inteligencia” presentadas por los gobiernos y los restos de animales encontrados en el barro de San Martín, o incluso la acusación de falta de pruebas, plantea una interrogante compleja en otra intervención de Estados Unidos.
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