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VIDEO. Disciplina, sudor y Bad Bunny: el detrás de escena de una bailarina chilena en el Super Bowl

El cantante puertorriqueño fue el encargado de dar vida al clásico show de medio tiempo.

Barby Moscoso

Barby Moscoso

El Super Bowl no solo es el evento deportivo más importante del año en Estados Unidos, sino también una prueba de fuego para los artistas que dan vida al espectáculo de medio tiempo.

ADN.cl habló con una de las protagonistas chilenas del cuerpo de baile, Bárbara Moscoso, quien nos revela los sacrificios, la presión logística y la sencillez del “Conejo Malo”.

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- ¿Cómo manejas los nervios antes de salir a bailar ante millones de personas y de qué manera mantienes la energía necesaria para el show?

Normalmente no me pongo nerviosa, pero sí me siento demasiado feliz antes de bailar. Mi clave es la preparación constante: tomo clases de pilates, voy al gimnasio y trato de mantenerme lo más activa posible para estar lista a nivel corporal ante cualquier desafío. Además, entreno en diferentes estilos para ser versátil y poder bailar lo que sea que el trabajo necesite.

- Con cientos de bailarines en un espacio tan masivo, ¿qué fue lo más difícil de aprender la coreografía y cómo logran esa coordinación perfecta?

Lo más desafiante es la repetición constante sin perder la energía ni la calidad de los pasos. Llega un punto en que, aunque la repetición ayuda a que el movimiento sea natural, el cuerpo físicamente te dice “ya basta”. Especialmente en los lifts (cargadas), donde necesitas que tu pareja tenga tu misma energía para evitar lesiones.

La coordinación es fruto de un régimen exigente: ensayamos ocho horas diarias durante tres semanas sin parar. Teníamos apenas cinco minutos para tomar agua en cada break y, a veces, la hora de almuerzo. Ese rigor fue lo que más nos unió; trabajábamos por líneas, observando y corrigiendo lo que cada uno hacía mal para perfeccionarlo.

- En el show todo sucede en segundos. ¿Cómo es la sensación de bailar sobre una plataforma que se arma en minutos y cuál fue tu momento favorito junto a Bad Bunny?

La logística es increíble. Había un equipo maravilloso y profesional que cronometraba todo: el momento de instalar, de subirnos y de que empezara la música. Todo estaba tan organizado desde los ensayos generales que te sentías segura bailando ahí arriba. Mi momento favorito fue durante la canción “Inolvidable”; se sentía como una gran fiesta latina celebrando en el escenario.

- ¿Cómo sientes que esta experiencia ha transformado tu visión como artista profesional?

Más que transformarme, creo que ha potenciado mi forma de ver las cosas. Me dio más ganas de seguir con mis propios proyectos y metas, confirmando que las cosas se logran con mucho trabajo. Además, ver a tanta gente identificarse con mi experiencia me impulsa a seguir adelante con más fuerza.

- ¿Cuál es el mayor reto logístico que enfrenta un bailarín en el Super Bowl que el público en casa no alcanza a percibir?

Las horas de sacrificio y el esfuerzo de no rendirte. En el escenario, las posiciones se eligen estratégicamente y el coreógrafo decide quién va adelante; por eso no puedes bajar la guardia ni un momento. Tu disposición tiene que estar al máximo siempre, incluso cuando el cansancio te hace vulnerable a desanimarte si te cambian de lugar. La gente solo ve la parte buena, pero detrás hay un desgaste emocional y físico muy fuerte.

- Finalmente, ¿cómo fue el trato de Bad Bunny con el equipo de baile?

Ya había bailado con él antes en los Latin Billboards con Daddy Yankee, pero esta fue la primera vez en un show principalmente suyo. Practicamos con él en los ensayos y es una persona súper sencilla. En todo momento se sintió como un grupo unido trabajando hacia la misma meta de sacar adelante el show; fue algo que se apreció mucho.

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