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Eduardo Fuentes habló de su niñez en La Legua: «Abrir el grifo de la esquina era como ir a las mejores termas»

El periodista aseguró, que gracias a sus padres, "nunca le faltó nada". Y uno de los momentos que más recuerda, es cuando despidieron a su papá.

Eduardo Fuentes fue entrevistado en el último episodio de De tú a tú. El presentador televisivo en conversación con Martín Cárcamo contó acerca de su pasado en La Legua, junto a su mamá y su papá, y sobre cómo fue su niñez en aquel lugar. Entre otras cosas, habló de lo que significó para él cuando despidieron a su padre, y las enseñanzas que le dejó ese momento.

Al comenzar su entrevista, Fuentes cuenta que no tiene hermanos, lo que comparte con su esposa Andrée y su hija Alma. «Yo soy hijo único, mi mujer es hija única y mi hija es hija única. Tenemos una conexión con eso«, expresó.

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Posteriormente habló de su infancia en La Legua, San Joaquín, cuando todavía todo era parte de San Miguel. «Ahí viví hasta los 18 años, ahí me crie, con los amigos jugando en la calle, toda esa experiencia que uno tiene de niño. Con la pelota y que viene el auto, y con pared o sin pared, todas esas cosas… Abrir el grifo, de la esquina, era como ir a las mejores termas«, contó.

El despido de su papá

Más adelante, narró sobre cómo fueron esos días en que creía que su padre era el dueño de una fábrica de helados. «Mi mamá era dueña de casa, mi papá era obrero. Mi papá trabajaba en una fábrica de helados, que estaba a tres cuadras de la casa. Y era la única fábrica que había en el lugar, y yo pensaba que mi papá era el dueño de la fábrica, cuando yo era chiquitito», relató.

Hasta que llegó el día en el que supo la verdad. «Cuando lo despidieron, caché que no. Ese día lo acompañé. Yo era muy pequeño, tengo la imagen súper clara en mi cabeza de haber entrado con él, haber visto a gente adulta, otros hombres que se acercaban lo abrazaban y lloraban. Mi papá sacando poquitas cosas de su casillero y saliendo. Una cuestión entre triste y medio humillante para él», rememoró.

«Recuerdo que de grande le pregunté por qué me había llevado a eso, y mi papá la tenía clara en ese minuto y me dijo: ‘Es que esta es la vida, en la vida estas cosas pasan. Te pueden despedir, puedes estar arriba, puedes estar abajo, pero es bueno que lo sepas‘. Y yo creo que el siempre asumió que yo pensaba que era el dueño de la fábrica y esa fue una manera de decirme ‘cuidado, los pies en la tierra siempre‘», complementó después.

Tuvo una niñez feliz

Cuando a su padre lo despidieron vinieron días difíciles, pero Fuentes asegura que «en la casa nunca faltó nada». De hecho, él se refirió a su niñez allá allá, como «una vida bonita. Que a veces cuando uno cuenta que vivía en La Legua, la gente puede pensar ‘carencias, necesidades, allanamientos a cada rato’ y no viví la verdad nada de eso. Nunca faltó nada en la casa, siempre hubo de todo y por sobre todo, hubo mucho amor«.

Y luego detalló más acerca de su infancia. «Estábamos solos los tres. Como eran las casas de barrio antiguas, con la puerta abierta, entonces los amigos entraban y salían. Los vecinos entraban y salían. Yo tengo los mejores recuerdos de mi infancia en esa calle, Cabildo, y que era muy contenido por mis papás«, contó.

Los títeres de su madre

El periodista después contó que sus padres lo protegían mucho y lo mantenían cerca, ya que igualmente habían riesgos. «Mi mamá hacía títeres, le hacía show de títeres a niños en la casa. Había un ventanal que daba al pasillo y ese era como el teatro. Entonces los niños se sentaban en la puerta de afuera del pasillo y mi mamá dejaba entrar a quien quisiera«, relató.

Sin embargo, en ese momento, no comprendía el por qué se su mamá invitaba a tantos niños, si ya lo tenía a él.  «Y a mí me costaba entenderlo. Y mi mamá me explicó: que si eso contribuía a que a mí no pasara nada, ni a otros niños le pasara nada…«. Tras ello empezó a participar con su mamá en sus shows de títeres, mucho que los hacía ella misma con calcetines.

Los cariños de su padre

Eduardo Fuentes cuenta que su papá, que trabajaba desde muy temprano hasta bien tarde, no estaba tan presente como su mamá. Y a pesar de que era a la antigua, igual se las arreglaba para regalonear. «Mi papá tenía unos momentos en los que jugábamos, me hacía cosquillas, mi papá se daba esos momentos muy bonitos. Con mi mamá yo me crío, mi papá era como el satélite que andaba dando vueltas«, concluyó el presentador televisivo.