Sociólogo Víctor Orellana y PSU: «Se nos está desfondando la educación en Chile»
El sociólogo y académico entregó en Ciudadano ADN su mirada sobre la crisis educacional que desembocó en una tensa rendición de la PSU.


En el día de la segunda rendición de la PSU, que no ha estado exenta de complicaciones, Ciudadano ADN conversó con el sociólogo y académico de las Universidades de Chile y Alberto Hurtado, Víctor Orellana.
«Estamos en una crisis profunda. Se nos está desfondando la educación en Chile», advirtió el académico, frente a las manifestaciones que han derivado en una «desobediencia cotidiana» que «alerta lo que va a pasar más adelante».
La educación chilena, aseguró, «no es legítima» para los estudiantes, al considerar a la PSU como mecanismo de ingreso a las universidades basado en la responsabilidad individual. «Se les dice, tú sacaste 300, 400 puntos, es culpa tuya». Ante esa situación, los jóvenes «desobedecen, derrumbando los mecanismos de control».
Una desobediencia que da cuenta de cambio profundo en la sociedad chilena, según observa Orellana, en el que además «las mujeres no solo salen a marchar, sino que hay una situación real de poder que ya no aguantan. Lo mismo el tema del TAG», lo que suma complejidad a un escenario con difícil salida, mientras gran parte de los políticos «le echan la culpa a los alienígenas castrochavistas».
«Las autoridades están al debe», observó Orellana, notando la falta de soluciones alternativas a la situación. Aunque, según advirtió, «cualquier solución en contexto de crisis va a tener costos». El académico ve como posible salida al conflicto el libre acceso a la educación pública, que es «un derecho», aunque aclaró que «no lo vamos a hacer en cinco minutos», consciente desde su rol de académico que «la cultura que tenemos es una muy elitista».
«Para eso son los procesos constituyentes, para repensarlo todo», afirmó, observando el proceso que se viene como una oportunidad para que las fuerzas políticas «puedan imaginar un futuro a tono con lo que pide la gente».
El fortalecimiento de la educación pública es clave en ese sistema, frente a un escenario actual donde «la educación no es chilena, tenemos una transnacional que educa más jóvenes que todas las universidades públicas». Al mercantilizar el sistema educacional, estimó, «en vez de ser un lugar de libertad para que te cultives y te desarrollas, se transformó en un espacio que te agobia».
Sin embargo, esa des-mercantilización se trataría de un inicio, que «tampoco resuelve las cosas», tomando en cuenta que «también hay que darle terreno a la libertad. Los chicos se forman viendo YouTube. Educación pública es como la sociedad se pedagogiza y cómo la escuela se abre a la sociedad», puntualizó el experto.
Hoy, frente a una PSU cuyo proceso de rendición ha resultado caótico, «hay mucha incertidumbre», pero «parece ser que los sectores políticos incentivan el caos. Yo les diría a esos padres y jóvenes que hay una transición a ese modelo de libre acceso, y por mientras tienen que haber criterios de flexibilidad». Criterios que se han evitado, según Orellana, porque para sectores del poder habrían estudiantes que «no responden al perfil de estudiante universitario, tal como en el siglo XX, cuando se pensaba que el liceo era solo para algunos».
«Le debemos a la sociedad chilena un sistema de educación acorde al siglo XXI», insistió el sociólogo, proponiendo crear «una pedagogía con sabor a empanadas y vino tinto» que le haga frente a «los tecnócratas, metidos en toda esta cosa del SIMCE, la PSU, todas estas palabras que vienen del mundo ingenieril».
A la hora de pensar en la educación ideal, es fundamental pensarla junto a la sociedad deseada. Para Orellana, «es imposible separar la educación del modelo de desarrollo», aunque aclaró que «no podemos tener el mismo de Finlandia». Según el sociólogo, «las élites intelectuales no están a la altura de la gente, que lee y se informa».
Toda esta crisis, según el académico, es producto de que «estamos pagando el precio de no haberlo visto el 2006. El 2011 no lo vimos. Y esto puede reventar más todavía. Las crisis de la educación siempre anteceden a las crisis de la sociedad. Esta desobediencia en la educación también se va a dar en otras cosas», adelantó.
La PSU de este año, para Orellana, es un proceso que «ya tiene grietas», y frente a ese escenario, cree que «no hay ningún impedimento para que las autoridades universitarias generen una transición al libre acceso a la educación pública».




