Experto y búsqueda de tesoro en Juan Fernández: «Fue un escenario espectacular para la piratería»
El historiador y académico Sergio Estrada, explicó en Ciudadano ADN las implicancias de buscar y, eventualmente, encontrar un tesoro, frente a la polémica desatada en la isla.


Ante la conmoción que ha producido en Juan Fernández la búsqueda de un supuesto tesoro por parte del empresario holandés Bernard Keiser, que ha sido acusado de "daños irreparables" al entorno y que derivó en la salida del director regional de CONAF, Ciudadano ADN conversó al respecto con el historiador y académico de la Escuela de Educación de la Universidad Mayor, Sergio Estrada.
Sus primeras palabras fueron desalentadoras para quienes creen que es simplemente ponerse a buscar. "Cualquier riqueza subterránea es propiedad del Estado, que se lleva cierta parte", sostuvo. Tampoco está convencido de que efectivamente exista este tesoro en la isla. "Yo diría que más bien lo que tenemos es una posibilidad. Decirlo a ciencia cierta es azaroso", explicó.
Estrada, explicó que efectivamente existieron muchas ocultaciones de material valioso durante la época de la Colonia, ya que "la piratería era muy común" y "convenía arribar en ciertas islas aisladas que no tenían ocupación imperial", como es el caso de Juan Fernández, "un escenario espectacular para la piratería", señaló.
Aún así, aclaró que el oro que se sacaba de América tenía "una ruta oficial, por Panamá y el caribe, que circulaba hacia España. Todo se llevaba hacia allá".
"Siempre han habido booms" de búsquedas de tesoros, contó Estrada, ya que la posibilidad de riqueza “es muy seductora”, aun cuando en el caso específico de Juan Fernández "entra en contraposición con intervenir un espacio protegido".
El experto también sospecha de la existencia de supuestos “mapas del tesoro” que indiquen sus ubicaciones, ya que cualquier objeto que se encuentre en el fondo del mar tiene un radio de movimiento a lo largo de los años. "Hasta el mismo Titanic, debido a las mareas, se ha ido moviendo", explicó.
Los piratas, en tanto, fueron descritos como Estrada como personas muy precarias, que podían asaltar un barco y llevarse su riqueza "pero eso no significaba que se iban a transformar en un duque. Utiliza ese tesoro para ir a gastarlo. Se lo gastaban en farra".
Respecto al valor patrimonial de estos posibles descubrimientos, insistió en que quien los encuentre solo podría obtener cierto porcentaje de su valor, "a menos que no lo declarasen". Además, explicó, la legislación relativa a hallazgos patrimoniales "implica la paralización de obras y debiese llamarse a especialistas que puedan dar cuenta de qué encontramos".
Para los historiadores o arqueólogos, en tanto, y más allá de la riqueza, "es glorioso encontrarse con este tipo de cosas. Es una parte de la historia que se revela ante nosotros y puede repercutir en todo lo que hemos escrito. Tienen un valor significativo para entender quiénes somos".




