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“No me equivoqué, ha sido un buen matrimonio”: Karen Doggenweiler se refirió a su relación con Marco Enríquez-Ominami

La pareja también entregó detalles de su historia de amor. “La perseguí un año y ella no quiso salir. Literal”, contó MEO.

Captura Canal 13
Por Yem Manríquez
Viernes 16 de Abr, 2021 - 10:17
Actualizada el Viernes 16 de Abr, 2021 - 10:18
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La periodista Karen Doggenweiler y su esposo, el excandidato presidencial Marco Enríquez-Ominami, entregaron detalles de cómo se conocieron y sobre sus 17 años de matrimonio, y especialmente durante la pandemia.

En conversación con Martín Cárcamo en un nuevo capítulo del programa De tú a tú de Canal 13, la comunicadora comenzó comenzó contando sobre su primer matrimonio y separación. Pero luego conoció al político.

Actualmente llevan 17 años juntos, y Karen define su matrimonio como “fascinante. Muchas emociones. Me casé con un cineasta, productor de películas y series, y que iba a terminar en una carrera presidencial. Ha sido bien entretenido, desafiante, estimulante. Con hijas. Hemos hecho crecer nuestra familia con mucha ilusión. Y seguimos tan enamorados o más”.

Sobre cómo se conocieron, recordaron que la primera vez que se vieron fue en el matinal de TVN, cuando él fue a promocionar su serie La vida es una Lotería. Ella vestía de negro y rojo por una nota de Rangers de Talca, mientras que él creía que era un guiño para él por los colores del MIR. “Me impresionó mucho porque tiene, algo que pocos comunicadores tienen, el lenguaje”, dijo el progresista.

Asimismo, contó: “La perseguí un año y ella no quiso salir. Literal. Le dejaba mensajes todos los viernes para invitarla a salir. Pero para protegerme, como soy inseguro, me iba una vez a la semana fuera, entonces, el día que tomaba el avión la invitaba a salir sabiendo que no me iba a responder. Para que no me doliera, cuando iba al aeropuerto le decía: ‘Aló, ¿cuándo nos vemos?’ y no me contestaba. A lo cual esperaba una semana, me dolía menos como estaba fuera de Chile, volvía y me hacía el interesante”.

En tanto, Doggenweiler respondió que él tenía por lo menos tres pololas y ella las conocía. “Trabajaban en el canal y yo las consolaba ¡lloraban en mi hombro! Entonces ¿cómo iba a salir con él?”, expresó.

Un año después, él le dijo: “Ya basta, esta noche salimos sí o sí’. Marco indicó que fue un truco muy anticuado, pero que funcionó. A las 23:00 horas, él la fue a buscar y ella salió vestida de cowboy. La periodista aclaró: “Me tupí. Hice un look que no correspondía al personaje”.

Al día siguiente, en la segunda cita, Marco invitó a almorzar a la mamá de Karen, a solas. En esa época ella vivía con sus papás y él se iba a quedar a la casa de sus suegros. Se llevaron muy bien. En junio se dieron el primer beso, en agosto él le pidió matrimonio, en diciembre se casaron. Marco aclara que se casó como por contradicción. “Fui criado por una pareja que no se casó. Que no vivieron juntos. Y me pareció que en algunas cosas es interesante ser conservador“, expresó.

El rol de padre de MEO

Por otra parte, sobre su rol de padre, Enríquez-Ominami señaló: “Tuve una infancia extraña, como muchos otros niños. Con una gran ausencia, pero que era muy presente. Y lo que yo hice con Fernanda (hija de Karen), y con Manuela también, es aplicar una especie de mezcla de mucha exigencia que me parece que es clave de un amor de padre medio gaga. Lo que no tuve. Mantener una cierta lógica estricta y, por otro lado, algo que yo tuve menos pero no porque no hayan querido, una cierta incondicionalidad permanente. Siempre supe que mis padres iban a estar para lo que yo quisiera, pero la presencia física era más complicada”.

De igual forma, MEO confesó que le teme a la muerte. “Me preocupa la muerte porque como mi papá murió muy rápido, asesinado, fue muy duro. Tengo cierto miedo de que ellas no tengan la ausencia que yo tuve, porque la ausencia de padre es dura. Pero no quisiera que ellas tuvieran una ausencia presente, entonces trato de estar siempre en una actitud súper próxima, aunque a veces no lo logro, porque soy un antipático imperfecto”, declaró.

En cuanto a su relación con Fernanda, detalló: “No creo que la condición genética sea el factor sustantivo de una relación en la vida. Creo que es muchísimo más importante educar, hacerse padre. En el caso de Fernanda, ella me eligió a mí y yo la elegí a ella, y tengo una relación de padre permanente sobre ella. No me parece que la genética sea un tema”.

También reveló: “La conversación con el padre de Fernanda fue muy difícil, pero no me corresponde hablarlo en un programa sin que él se pueda expresar. Pero ese es un tema que yo lo tengo súper resuelto. Él es el padre de ella, pero siento que en el día a día, Fernanda y yo también hemos construido una gran relación filial. Y a mí me importa mucho”.

Primera Dama y matrimonio en pandemia

Martín indagó en si Karen se ha imaginado como Primera Dama. En medios de risas tímidas, ella confesó que sí. “Bien distinta o atípica, como te podrás imaginar”.

Además, respondió que sí le ha traído problemas ser señora de Marco Enríquez-Ominami. “Una se ve expuesta a que se digan cosas que no son verdad. Y hay tantos prejuicios. Pero creo que me ha traído más alegrías”, aseguró.

También la periodista precisó que su marido es igual de bueno para hablar en la casa. “Entre todo lo malo que ha traído la pandemia, la parte buena es que ha estado acá y para la Manuelita que es la más chica, ha sido fantástico. Hemos podido hacer vida en familia, muchas cosas que no podíamos hacer”, dijo.

Ha sido intenso pero nos hemos llevado bien. Me ha caído bien (…) No me equivoqué. Ha sido un buen matrimonio y súper atípico también porque Marco, no sé si pensaban que él se pudiera casar así, como tan clásica, con todos los ritos. Pero finalmente, resultó que era bueno para estos ritos”, finalizó Doggenweiler.

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