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¿Estamos siendo manipulados por las redes sociales? Experto opina: “Hay que apropiarse de ellas, sin satanizarlas”

Tras el comentado documental de Netflix “The social dilemma”, y frente a eventos de la importancia del plebiscito del 25 de octubre, es importante reflexionar sobre cómo las redes sociales están configurando nuestra realidad y nuestras opiniones. Ciudadano ADN conversó con un experto en el tema, el sociólogo y académico UNAB Constantino Villarroel.

Por Ciudadano ADN
Miércoles 14 de Oct, 2020 - 22:06

Estamos siendo manipulados por las redes sociales, a través de sus algoritmos. Es la tesis que propone “The Social Dilemma” (El dilema de las redes sociales), comentado documental de Netflix que, a través de exmiembros de teams de megaempresas del rubro como Google, Twitter y Facebook, explica cómo estos algoritmos definen lo que vemos, lo que consumimos y con quién conversamos, incluso llegando a predecir nuestras acciones.

Para entender más sobre este influjo absoluto que tendrían las redes en nuestras vidas, Ciudadano ADN conversó con Constantino Villarroel, sociólogo y académico de la UNAB. “Con ellas se reconfigura la vida, las formas de expresarse con el otro, de reunirse, de buscar pareja, de hacer amigos, de trabajo. Los docentes tuvimos que adoptarnos de la noche a la mañana a otro escenario. Por eso es muy complejo resistir en forma de aislarse”, expresó.

El experto recordó que, en los años de peak de la televisión, se pensaba que con ella “íbamos a tender a un totalitarismo”. La historia es cíclica y ese mismo sentimiento nos producen hoy las redes sociales. El documental cae en ese pesimismo extremo”, cuestionó. “Este debate no es nada nuevo. Cuando éramos niños también nos regulaban el tema de la televisión”.

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Por eso, su propuesta parte por “apropiarse de ellas” y “reflexionar sin satanizarlas”. La idea, afirmó, pasa por “concientizar y aplicar nuevas estrategias entre nosotros mismos para regular el uso de las redes sociales. Porque las fuerzas productivas presionan a la sociedad y no nos podemos hacer los lesos”. Por eso, es importante que los Estados “regulen el modelo de negocios” de empresas como Twitter y Facebook, alternativa que es enfatizada en el documental.

“No son las redes per se, sino que tenemos que cuestionar ese modelo de negocios y hacer que las redes sean un espacio de reflexión. Tenemos una tarea ardua, tender a regulaciones incluso a nivel global”, aseguró Villarroel.

Chile, y sus hechos recientes, no han estado exentos de la potencia de las redes sociales como herramientas de comunicación. Según recordó el académico, durante el estallido social “la violencia ejercida por la policía era rápidamente difundida en redes. Eso llevó a que se cuestionaran sus protocolos, y eso fue una forma de presión desde las redes”. A partir de ese ejemplo, sugiere que “hay posibilidades de que ocupemos estos espacios para hacer cosas felices y hacer el bien. Hay formas de apropiación de estos espacios que permitan poner barreras a este modelo de negocios”.

Sin embargo, aclaró, al tratarse de empresas globales, “la manera de responder no es desde Chile, sino que necesitamos cumbres mundiales que presionen a estas grandes trasnacionales para que controlen el algoritmo. Porque el algoritmo no es algo negativo, es como se usa”.

Una disposición a regular

La pérdida de privacidad es algo que preocupa mucho a los usuarios de redes sociales, quienes ven cómo aparecen en ellas anuncios publicitarios relativos a búsquedas o temas de conversación propios. “Lo que está detrás es la mercantilización, el uso de las bases de datos, el big data. Es como el panóptico de Foucault. Es algo que no vemos, y por eso no nos preocupamos tanto, y por eso es importante el documental, a pesar de su pesimismo extremo”, explicó Villarroel. “Podemos y debemos regular. Nadie dice que esto se va a destruir, pero sí regular”.

Una propuesta para esa regulación es “cambiar los incentivos, como un establecimiento de impuestos para los datos que se usen, para que de alguna manera tengan algún incentivo negativo”. Otros proponen un algoritmo que regule, como un criterio “de verdad”, lo que aparece en nuestros feeds de redes sociales. El problema, para el académico, es que “los medios determinan el fin”. “Si yo aplico un remedio similar al síntoma, produzco un nuevo riesgo. Es como si la vacuna del Covid produjera un riesgo aún mayor”.

Este problema aumenta con miras a las futuros procesos de votación en Estados Unidos, y también con el plebiscito chileno, donde . “Este problema es global, y no podemos depender de la elección. Yo creo que lo utópico acá es ponerse de acuerdo entre todos. Los fake news no pueden existir y el negacionismo se tiene que regular. No podemos, como dijo Umberto Eco -que fue muy crítico de las redes sociales-, ” darle voz al idiota del pueblo”. Si creemos lo que se nos da la gana no podemos generar diálogo”.

El académico cree que aún es temprano para saber qué tanta influencia tendrán las redes sociales en el plebiscito del 25 de octubre. “Hay personas como Sergio Melnick o la gente de Kast que manipula mucho la información, y vamos a ver si ellos tienen algún peso en la gente que vota Rechazo. Lo mismo con la gente de extrema izquierda que quiere deslegitimar el proceso”. En otros países ya hay antecedentes al respecto: para las campañas de líderes como Donald Trump o Jair Bolsonaro, la información en redes sociales ha tenido efecto en las votaciones, aseguró. “Ya hay indicios de alguna señal con los fake news; alguien opina algo, rápidamente es satanizado y eso va quedando una especie de realidad. Es probable que tenga algún efecto en Chile”.

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