Escritor argentino analizó la ideología detrás de los dibujos animados: «Si uno vuelve a la película que más le gustó de niño, encontrará ahí muchos de sus traumas u obsesiones de adulto»
Juan Sklar analizó en ADN el mensaje del audiovisual para niños. "Las películas configuran, anuncian o incluso meditan los tiempos por venir", aseguró.

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«Cualquier producto cultural exitoso tiene una ideología, es raro que sea simplemente entretenimiento«, comentó el escritor Juan Sklar en conversación con ADN. El argentino repasó series y películas animadas y aterrizó en el mensaje, la política y el trasfondo de ellas.
Haciendo clases de análisis de películas en la Escuela de Guion, el columnista contó que empezó en este mundo gracias a la película «Shrek». Al verla, afirmó que «acá hay un contenido, acá hay algo novedoso que no están haciendo otras películas».
Así, empezó a revisar la cinta con mayor análisis y describió que el film animado estaba basado en un concepto griego clásico, el «Kalos kagathos». En este «se discute la idea de que lo bello es bueno, es un ideal griego antiguo, y es la razón por la cual nunca vas a ver un político que le falte un diente porque tenemos la idea de que la belleza transmite también cualidades morales«, explicó.
«En «Shrek» todo lo que es feo es moralmente bueno y todo lo que parece bello es moralmente feo, como el antagonista el rey», aseveró.
Con este punto de partida, Sklar ya lleva más de 10 años viendo películas en esa clave, la cual «se pudo cristalizar en una columna de radio, luego en un libro y en una charla TED«.
Como sociedad, se han celebrado los lanzamientos donde se empiezan a tratar temas como la inclusión racial, aparecen personas con movilidad reducida y diversidad sexual, como fue el corto animado «Out», el cual tiene como personaje principal a una persona de la comunidad LGBTIQ+.
Pero el experto aseguró que grandes industrias como Disney, Pixar o DreamWorks fueron marcando la pauta para el futuro, como lo hicieron a través de»La Sirenita». «La agenda feminista ya está incluida en «La Sirenita», incluso hay un trasfondo relacionado con la homosexualidad«, aseguró Sklar.
A raíz de esto, el columnista explicó que la película, basada en un cuento de Hans Christian Andersen, tiene un mensaje muy ponente sobre el deseo sexual reprimido de las mujeres y el deseo reprimido, también, de homosexuales o bisexuales. «Entonces hay algo en esas películas que no se adaptan a los tiempos, sino que configuran los tiempos, los anuncian o que incluso meditan los tiempos por venir«.
Una película del pasado pero que marca el presente
Para Juan Sklar su película favorita es, sin duda,«El Rey León». «Yo creo que si uno vuelve a ver la película que a uno más le gustó de niño, va a encontrar ahí muchos de sus traumas u obsesiones de adulto«, aseguró el columnista.
Así, explicó desde una postura actual y otra a través de su infancia, por qué la tradicional película de Disney es su favorita.
Por una parte, su fanatismo por el filme tiene que ver con «sentir que uno tenía que ocupar un lugar en la vida que no estaba ocupando, la sensación que había en mí un mandato o algo que había que hacer y que yo no estaba haciendo«, reflexionó.
Pero también ilustró que se entiende muy equívocamente que la película se basa en la filosofía de «Hakuna Matata», pero es absolutamente lo contrario. «‘Hakuna Matata’ es el enemigo simbólico del film, es lo que no hay que hacer. ‘Hakuna Matata’ está mal, es escaparse de los problemas y responsabilidades y el Rey León tiene que ver con asumir, llevarlo adelante», clarificó Sklar.
Pero cuando era chico, por supuesto que no lo entendía así, por lo que esta película se transformó en su favorita porque «simplemente me obsesionaba la muerte del padre, las hienas, me gustaban las canciones, no era una explicación tan racional. Ahora, de grande, entiendo que veía en «El Rey León» muchos de mis traumas personales».
Disney progre
En 1971, Ariel Dorfman, un escritor argentino-chileno y Armand Mattelart, de nacionalidad belga, escribieron el libro «Como leer al pato Donald», un libro que marcó la idea de que Disney jamás estrenaba, tanto series como películas, solo por el hecho de hacerlo, sino que tenían un trasfondo político y social.
«Cuando publican su libro clásico exponen un poco esa ideología, Dorfman por supuesto que lo hace desde una posición de izquierda y de alguna manera denunciando«, sostuvo Sklar.
A raíz de esto, criticó el discurso de la izquierda al analizar y exponer su posición frente a las películas animadas. «Lo que pasó es que la izquierda nunca actualizó su aparato crítico con respecto a los films animados y sigue leyendo a Disney en la clave de Dorfman y Mattelart. El tema es que Disney se actualizó, empezó fuertemente con diversidad sexual, inclusión racial, millones de conflictos fueron incluidos«, añadió.
«Disney en casi todos los aspectos de la vida es progresista, es fuertemente progresista y eso es la novedad. Es decir, para el padre de centro izquierda urbano que ve una película de Disney con sus hijos. Disney no es meramente bibliográfico, Disney opina y ve el mundo exactamente igual que los padres progresistas de hoy», indicó.
De igual manera, aseguró que en las argumentaciones de izquierda contra Disney hay dos posiciones. Así, explican que «Disney es imperialismo y es machista y no hay que verlo, la otra posición es que el cine es puro entretenimiento. Ambas posiciones me parecen tontas y estériles».
Para él, la tradicional película infantil, «Toy Story», es un gran ejemplo para demostrarlo: La película «tiene dos ejes principales. El primero es Buzz y Woody, que es la típica ‘Buddy Movie’, donde dos varones heterosexuales de personalidades complementarias y opuestas, a través de la aventura descubren la amistad«.
Desde un discurso muy potente, Sklar explicó que son «varones, con masculinidad en crisis o rota y a través de esa aventura y la amistad, recomponen su dignidad, o su masculinidad. En el caso de Woody, aprende que ya no es el juguete favorito, es decir que puede compartir el espacio con Buzz y que eso no amenaza su masculinidad o su identidad».
Por su parte, «Buzz descubre que no es un guardián espacial, que es un juguete, que no es el gran héroe que él creía ser y a través de la aventura, su amistad con Woody, recupera de vuelta una identidad y una conexión con su masculinidad».
Pero hay un segundo eje, la cual tiene que ver con la paternidad. «Los juguetes en Toy Story, en toda la saga, son una especie de reemplazo de los padres, es decir, tienen algo muy interesante y es que tienen un amor que no es simétrico, es decir, los juguetes sirven a los niños y ama a los niños de un modo que los niños no sirven a los juguetes, ni los aman».
Y así es como se empieza a vincular con la paternidad. «Se empieza a ver la crisis de masculinidad de Buzz y de Woody como la crisis de un padre, es decir, Woody es un padre que descubrió que su hijo tiene otros ídolos y que tiene que compartir esa idolatría con otros varones. No pasa nada y tiene que seguir adelante, Buzz es también un padre que se está enterando que su hijo ya no cree que es un héroe, que su hijo lo ve roto, que su hijo lo ve normal, común».
Un tema nunca tocado
El columinsta afirmó que, a través de todas las películas de Disney, hay un tema que jamás se ha tocado: la lucha de clases.
Y en ese punto, y desde hace 50 años, Dorfman y Mattelart siguen teniendo la razón. «Ellos dicen en el Pato Donald que hay un conflicto que Disney nunca va a poder tratar y es el conflicto de clases».
«En películas, incluso en las películas donde hay pobres, como Aladdin, nunca hay conflicto de clases, y las películas donde podría parecer que hay un conflicto de clases, como la Princesa y el Sapo, tampoco«, recalcó.
Según él, esto se debe al foco central de las películas Disney es la ambición. «Pero la idea de que existe una clase social que vive una vida mucho más cómoda a expensa de otra clase que trabaja fuertemente, que vive una vida de penurias y de problemas, nunca está, y por eso intuyo que nunca va a estar».
Esto lo llama una ironía, no solo del canal infantil, sino que también del cine mainstream norteamericano, donde se «están preparando o meditando un capitalismo que es racialmente inclusivo, sexualmente diverso, pero en el cual los privilegios de clase se mantienen intocables«.
«Entonces, eso es una discusión muy fértil e interesante. Hay ciertos feminismos que se preguntan si el feminismo es compatible con el capitalismo, Disney y Pixar vienen a proponer un capitalismo feminista, sexualmente diverso y racialmente inclusivo, pero es capitalismo al fin«, enfatizó.
Las niñas y niños también se dan cuenta
A través de la risa y el humor, Juan Sklar comentó que cada vez que habla de estos análisis la gente cree que los niños no lo ven o no se dan cuenta del transfondo, pero el experto aseguró que sí lo ven.
«Sí hablas con los niños un poquito de la película, ellos sí lo ven, y quizás pasa que no lo verbalizan, pero sí lo sienten. Si lo hablas con un niño de 4 años, no mucho, pero sí con un niño de 5 ó 6 años», afirmó.
Y que mejor película para explicar esto que «Frozen». «Le preguntas al final de la película, ‘bueno y que pasó con Elsa en «Frozen»‘ y te va a decir ‘bueno Elsa no podía usar sus poderles porque su papa no lo dejaba, pero al final lo dejó ir o aprendió a soltar sus poderes y eso trajo problemas y al final de la película aprende a controlarlos’«.
De esta manera, el columnista puede explicar que todo ese proceso es la idea de una «liberación en la sexualidad femenina y como el poder está atado a la sexualidad», pero un niño, a pesar de que no la pueda verbalizar «la entiende, entiende la primera capa de simbolismo y también, de alguna manera, aunque no lo puedo expresar, también percibe las imágenes».
«Cuando Elsa en «Frozen» asume su poder, se sexualiza, le crecen las caderas y el escote, se maquilla, se suelta el pelo, su vestido deja ver las piernas, entonces, aunque mi hijo no pueda expresar eso y la sexualización de Elsa, él está viendo un personaje que es mucho más hermoso y mucho más brillante que la Elsa del principio, eso aunque él no lo pueda expresar, le queda«, analizó Sklar.
El pato Donald (Trump)
¿Un presidente como Donald Trump puede modificar la pauta en el cine estadounidense? «Por supuesto que van a haber cambios, pero cuál no tengo idea», respondió Sklar.
«Hay que ver qué pasa con esto, pero es interesante entender que el mainstream en EE.UU es algo muy complejo y que Disney es una de las grandes multinacionales, está en permanente conflicto con la ideología de Donald Trump«.
Pero de igual manera, hay que entender este conflicto en dos formas diferentes. Por una parte, «Donald Trump pertenece a un sector del estado de Disney, por supuesto, pero Disney también, entonces estamos viendo de un modo claro cómo dos paradigmas culturales se enfrentan«.
Así, enseñó que es un análisis muy complejo, pues «Donald Trump no tiene una agenda liberal, sino que una agenda proteccionista, una agenda de trabas al comercio, al mismo tiempo el Partido Demócrata, que es mucho más cercano a la ideología de Disney, si tiene una agenda de apertura comercial».
Pero nuevamente se presenta la disyuntiva de que «parecería ser que los valores del capitalismo no solo pueden, sino que están mucho más cerca de la diversidad sexual, de la inclusión racial, del feminismo, de lo que nosotros creíamos», comparó.
Los «monitos» animados de ahora
En su momento era «Charlie Brown», «el Oso Yogui» o «Los Picapiedras», pero para otra generación los dibujos animados eran «Catdog», «Bob Esponja» o «Las Chicas Superpoderosas» y el contenido político se ha acrecentado, pero de una forma diferente.
«Hoy voy viendo lo que ve mi hijo, me sorprendo profundamente», aseguró Sklar. Así, explicó una nueva tendencia en los dibujos animados, la cual es que no hay un antagonista físico.
«Hay muchos dibujos donde lo que hay que hacer es simplemente colaborativo y no hay malos, no hay un antagonista fuerte, malvado, clásico, que a eso llamo la post maldad, la idea de que no todas las historias implican un malo clásico«.
Este fenómeno lo explicó con la serie de animé Yo-Kai Watch, la que se basa en la búsqueda constante de encontrar fantasmas que están molestando a los humanos, pero los fantasmas también tienen problemas.
«Básicamente es un dibujo donde el héroe es una especie de psicólogo. Todo lo que hay que hacer es desarmar conflictos, no hay que derrotar a ningún malo, y eso es muy novedoso y muy instructivo», clarificó.
Por su parte, uno de los hijos de Sklar, también «está viendo algo japonés y le enseña que el problema es la falta de dialogo. Ya no hay que ir a matar a nadie, no hay que vencer a nadie, no hay unos malvados».
De esta manera, el experto les ve un lado muy positivo a las series actualmente. «Mi hijo realmente quiere ser un héroe que es un separatista, alguien que ayuda a entender el problema de los otros. A mí me emociona y me da mucha esperanza«.
Bonus track: Un análisis del Superclásico
Durante la jornada de este domingo 6 de septiembre se vivió el Superclásico entre Universidad de Chile y Colo-Colo. Y Juan Sklar no se quedó fuera del análisis.
«Tengo una tesis y es que en general todos los clásicos, todos los derbis del futbol mundial reproducen un mismo conflicto, que es un conflicto entre ricos y pobres, y también, más arquetípicamente, entre Apolo y Dionisio«.
Así, ejemplificó con Argentina. «Siempre hay uno de los dos clubes que tiene por lo menos la fama de un estilo más virtuoso, más de juego, y otro que tiene un juego más aguerrido, más áspero. En Argentina, Boca tiene que ver con esos elementos de la aspereza, los elementos que tienen que ver con lo dionisiaco, lo visceral, la fortaleza y River tiene que ver con el arquetipo que se identifica con los Apolo, la belleza, el estilo, la sutileza, algo más mental incluso«, cerró el experto en cinematografía animada.
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