Perros, protestas, el caos de los buses y mucho frío: el lado B de la Cuenta Pública 2022
Mientras el Presidente Gabriel Boric entregaba su primer mensaje, en las afueras del Congreso Nacional se dieron situaciones muy particulares, además de incidentes aislados.


Dos grados de temperatura mínima. Un perro negro que se tomó la alfombra roja. Un terminal de buses que reabrió cuando los pasajeros esperaban a poco más de cuatro cuadras. Una protesta que no sobrepasó el anillo de seguridad. Y un grupo de militantes del Partido Comunista que fueron las únicas civiles que pudieron ingresar y vitorear al Presidente Gabriel Boric.
Sin duda, el lado B de la Cuenta Pública 2022 tuvo de todo, además de frío y amor canino. La habitual brisa del mar se mezcló con la temporada de heladas y la sensación térmica obligó a la prensa y a los parlamentarios a recurrir al abrigo y la bufanda.
Así fue el recorrido de ADN por las calles de Valparaíso, en las inmediaciones del Congreso Nacional. Partió muy temprano, antes del amanecer.
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La media vuelta
El contingente de Carabineros fue in crescendo durante la mañana. A eso de las 8:30 horas comenzó el corte paulatino de las calles, lo que afectó la rutina de los negocios de la gran manzana legislativa. Sin embargo, no interrumpió el tránsito de decenas de personas que realizaban su compra del día.
De hecho, muy pocos locales abrieron en las cercanías al Congreso. Pero al subir por Pedro Montt, el panorama cambiaba y algunos negocios ya hacían sonar sus parlantes con bachatas.
«Señora, tiene que dar la vuelta por aquí», «la entrada es por allá», «está cerrado este lado«, fue parte de los diálogos recurrentes de la policía uniformada con los peatones. A diferencia de un cambio de mando, una cuenta pública se realiza todos los años y ya hay una cultura en la ciudad puerto en torno a las rutinas que se deben adoptar.
Pero no faltaron los reclamos del tipo «la vuelta larga que nos hacen dar», en el idioma español y en el lenguaje de los insultos. Tanto en el caso de un caballero que buscaba una fuente de soda para tomarse un schop, como una señora que buscaba una ruta alternativa desde la esquina de una carnicería.
El otro protagonista del lado B
Darren y Eclipse son los nombres de dos perros del GOPE de Carabineros que revisaron todo basurero, mesa de sonido, trípodes de cámaras y pies circulantes en busca de un objeto sospechoso. Y es que la jornada de Cuenta Pública tuvo mucho de canina, un escenario en el que Brownie Boric, el perro presidencial, habría sido el protagonista.
Pero el más persistente fue un perro negro que hizo todo lo posible para permanecer en la alfombra roja. Distintas fuentes aseguraron que su nombre era Panqueque. Aunque más allá de su identidad, llamó la atención el amor que le profesaron algunos parlamentarios, especialmente los senadores Matías Walker y Ximena Rincón, quienes se tomaron una selfie junto al can.
El peak de sintonía del famoso perro negro se produjo minutos antes de la llegada del Ford Galaxie que trasladaba al Presidente Gabriel Boric y la ministra del Interior, Izkia Siches. Una vez más, destacó la figura de Lorena Cid, su conductora. Lejos de la tenida de camisa blanca y corbata, el Mandatario lució una camisa azul, e infló el pecho antes de descender del vehículo.
La jefa de protocolo, Manahi Pakarati, recibió a todos los invitados y cerró con el Presidente. Muy concentrado en el saludo y en los peldaños, Gabriel Boric subió las escaleras del Congreso Nacional para realizar una Cuenta Pública que duraría dos horas. Los efectivos de Fuerzas Armadas y de Orden que desfilaron rompieron filas y se relajaron en la espera. Para ese entonces, ya había salido el sol, dejando atrás las primeras horas de frío.
Protestas y caos interurbano
Unas cuadras más allá, específicamente en la intersección de Pedro Montt con Francia, se produjo una protesta localizada cuyo motivo fue similar a las manifestaciones en Santiago: liberación de presos del estallido social y de los pueblos originarios.
La barricada obstaculizó el paso de los microbuses que ya presentaban dificultades para tomar las vías alternativas debido a los cortes de tránsito. La pista estaba llena de piedras y botellas rotas, y las vallas estaban desarmadas, aunque los efectivos de Control de Orden Púbico mantuvieron el bloque para impedir el paso.
Tras la extensa Cuenta Pública, el Presidente Gabriel Boric salió del Congreso Nacional escoltado por los presidentes del Senado y la Cámara, Álvaro Elizalde y Raúl Soto, respectivamente. Algunos parlamentarios y trabajadores de las bancadas sacaron sus teléfonos celulares para registrar la partida del Ford Galaxie con el Mandatario a bordo.
Luego de haber tomado sol, rascarse el pelaje y no hacerle caso a los guardias, el perro negro ladró al compas del sonido de las bandas de guerra. Mientras, la avenida Pedro Montt comenzó a desocuparse, pero el Rodoviario -que está al frente del Congreso- no abrió sus puertas. Unos pocos buses se estacionaron al costado, mientras que otros decían detenerse en Brasil con Morris, a cuadras del terminal. Varios fueron los que llegaron y debieron retornar al terminal, que reabrió cerca de las 15:00 horas, causando la molestia de los pasajeros.
Paulatinamente, Valparaíso volvió a la normalidad. Y aunque parecía un día domingo, despistando a cualquiera que no tuviera presente el calendario, fue una jornada que tuvo acción. Pero vendrá más, a propósito del lazo que une el mensaje presidencial con la labor de la Convención Constitucional, el borrador de la Carta Magna y el siguiente nivel de este videojuego: el Plebiscito de Salida del 4 de septiembre.




