Rector del INBA reconoce que jóvenes requieren mayor atención tras muerte de estudiante
Juan Manuel Yáñez aseguró que no es fácil atender a los 1700 alumnos que tiene el establecimiento. ''Un número importante se queda el fin de semana y a veces no tenemos los medios para hacerle más atractiva su permanencia'', dijo.
El rector del Internado Nacional Barros Arana (Inba), Juan Manuel Yáñez, reconoció la mayor atención que requieren los jóvenes actuales tras la muerte del estudiante Carlos Droguett en las dependencias del establecimiento.
"Tenemos psicólogos, tenemos dos orientadores pero nunca son suficiente, en especial en la época que estamos viviendo para estos jóvenes que requieren parece que un poco más apoyo que el que tuvimos los que ya peinamos canas", expresó el rector tras el homenaje de despedida del cuerpo del menor de 16 años que cayó desde las alturas del edificio la noche del lunes.
Solo un día alcanzó a ser parte del 3º Medio A el joven Carlos Adolfo Droguett Díaz. A fines del año pasado debió decidir una nueva especialidad en el liceo. Llegó con tardanza de dos días tras estar con sus padres el fin de semana en Quinta de Tilcoco, donde vivían con sus dos hermanos. El adolescente figuraba en el lugar 15 en un listado de 45 compañeros, tenía excelentes calificaciones que lo hicieron merecedor de la beca Centenario, pero no quería seguir estudiando.
Sobre esto el rector argumentó que de los 1700 estudiantes del INBA, "un número importante permanece durante toda la semana aquí, se quedan en el fin de semana y a veces no tenemos el tiempo, no tenemos los medios para hacerle más atractiva su permanencia".
El alcalde de la municipalidad de Santiago, Pablo Zalaquett, informó que junto al Ministerio de Educación se gestionará un plan especial para que se aborde de forma integral la problemática de los niños internados, puesto que además de fallar posiblemente en el apoyo sicológico también fallaron "en darle mayor número de actividades a los niños" expresó.
Con fuertes aplausos y arengas de su institución, Carlos fue homenajeado por sus compañeros que entonaron el himno del colegio tras la misa realizada para despedirlo.




