Colaboración entre grandes intérpretes chilenos se vivió en Talca
El reconocido director Francisco Rettig y el galardonado pianista Luis Alberto Latorre se reunieron en el último concierto de la Orquesta Clásica del Maule.
Orquesta Clásica del Maule
Luego del hito que significó para la Orquesta Clásica del Maule su presentación en las pasadas Semanas Musicales de Frutillar, la agrupación dependiente del Teatro Regional del Maule vivió otro momento glorioso el pasado jueves 18 de junio, dentro de su temporada oficial de conciertos, que significó juntar a dos de los más connotados intérpretes clásicos de nuestro país.
Por una parte, el propio director de la orquesta, Francisco Rettig, respaldado por su dilatada carrera, caracterizada por profundas interpretaciones del repertorio universal. Y, como solista invitado, el pianista Luis Alberto Latorre, extensamente reconocido como el más prolijo exponente del instrumento en el país, capaz de entregar profundas versiones de cualquier partitura que llegue a sus manos.
La pieza que los reunió fue el Concierto para Piano No. 23 K.488 de Wolfgang Amadeus Mozart, obra que Latorre abordó hace algunos años en la U. Andrés Bello. Posee uno de los fragmentos más conmovedores de todo el universo mozartiano, el Andante central, que inevitablemente se erigió como corazón emocional de toda la velada, pero la interpretación se mantuvo a un nivel ejemplar desde la primera a la última nota.
El maestro Rettig le imprime peso y sustancia al repertorio del período clasicista, y eso se traspasó a una orquesta muy atenta y bien alineada a su visión. Latorre por su parte, entregó una lectura reluciente, resaltando cada nota escrita, y por lo mismo, la buena convocatoria del teatro talquino brindó la merecida ovación al pianista.
El resto del programa ofrecido no fue menos. Todo comenzó con la Obertura La Bella Melusina de Felix Mendelssohn, en que se lució el nivel técnico de la orquesta, a través de una interpretación llena de fuerza, y conectada con la afinidad de Rettig por el posterior desarrollo del período romántico, el de Bruckner y Wagner.
El cierre fue con la contundente Sinfonía No.92, apodada “Oxford”, de Joseph Haydn, que se escuchó despojada de toda caricatura de la música dieciochesca, es decir, se vivió como una obra maestra atemporal, siempre fresca. La majestuosidad de esta obra retumbó en la privilegiada acústica de este teatro, cerrando así uno de los conciertos más relevantes que ha ofrecido el conjunto maulino en el último tiempo.