El retorno de una obra cumbre al Municipal
En estos días el Municipal de Santiago presenta ‘La Pasión Según San Mateo’ de Bach. Funciones hasta el miércoles 5.
Cuando se hace cualquiera de las dos Pasiones de Johann Sebastian Bach constituye un acontecimiento, un evento en el que hay que estar. Esto por la profundidad de la música y el esfuerzo artístico para darles vida, que las hacen estar en las más grandes creaciones musicales de la historia. El reduccionismo típico para diferenciarlas es apuntar a la ‘San Juan’ (1724) como la más dramática, y la ‘San Mateo’ (1727) como la más espiritual y meditativa. Aunque ciertamente lo que se escuchó en el Municipal de Santiago el pasado sábado, no estuvo carente de toques dramáticos que la convirtieron en una velada inolvidable.
Hacía once años que no se escuchaba ‘La Pasión Según San Mateo’ en Santiago, y en el Municipal hacía veinte, lo que refuerza como imperdible esta oferta por parte del céntrico teatro, que se puede ver hasta este miércoles 5 de abril.
Pedro-Pablo Prudencio, el director residente de la Filarmónica de Santiago, configuró una versión llena de vida, y tal como esbozamos antes, con la dosis justa de drama, muy en sintonía con la vocación escénica de lo que produce el emblemático edificio de calle Agustinas.
La orquesta y el Coro del Municipal (Jorge Klastornick, director), divididos en dos grupos, tal como dispone la partitura, están a la altura, y las intervenciones solistas de ambos cuerpos artísticos al más alto estándar. Mención especial para el coro de niños y niñas Mawünko (dirigido por Cecilia Barrientos), que se muestra magnífico en sus dos intervenciones, desde el cuarto nivel de la sala principal.
Y el corazón de esta interpretación en particular está en los solistas vocales. Seis voces chilenas, entre las mejores de nuestra escena, que comprometidamente entregaron sus partes con total acuciosidad.
En rol del evangelista-narrador, el tenor Felipe Gutiérrez, cuyo pulido desempeño está marcado por su correcta dicción del idioma alemán, sus bien logrados agudos y una musicalidad constante. El barítono Patricio Sabaté, una de las voces más completas y versátiles del país, hace de Jesús, otorgándole profundidad a sus partes, y haciendo palpable el sufrimiento al momento de la crucifixión.
En cuanto a las arias, que comentan y meditan sobre la narrativa, encontramos a la soprano Tabita Martínez, que había brillado hace tres años en el ‘Don Giovanni’ de Talca, y que acá muestra los avances que ha alcanzado su técnica, gracias a sus estudios en Italia, ya que maneja con mayor destreza su bello timbre.
Las partes de alto están en manos del contratenor José Andrés Muñoz, muy expresivo y que consigue uno de los puntos sublimes en la afamada aria “Erbarme Dich”. El tenor Gonzalo Quinchahual se ha consolidado como una de las notables voces emergentes, y acá da cuenta de su gran talento, que esperamos siga desarrollándose. Y las arias bajas estuvieron a cargo de Arturo Espinosa, quien volcó todas sus conocidas capacidades para otorgar relieve a sus números.
La temporada del Municipal lleva apenas unas semanas de iniciada, y ya vive uno de los grandes hitos musicales de este año. Quedan varios más.




