Voces chilenas resaltan en “La Traviata”
La ópera de Verdi volvió al Municipal en formato semi-escénico, en una interpretación donde primó lo musical y el trabajo de los cantantes nacionales.
La Traviata en el Municipal
Tal como «La Bohème» el pasado mes de julio, otra de las óperas más famosas y queridas de la historia, «La Traviata» de Giuseppe Verdi, llegó al Municipal de Santiago en formato semi-escénico. Es la preparación para el retorno total de la ópera en noviembre, cuando se monte “Manon” de Massenet.
Una partitura tan popular como esta puede prescindir del ámbito teatral para ser disfrutada por operáticos y melómanos. Y presenciarla de esta manera nos hace ir directamente a la esencia de la música. Directo a la genialidad de Verdi. Dicho eso, sí hay acción escénica, debidamente delineada por Francisco Krebs, secundado por el manejo de la iluminación de Ricardo Castro. Incluso en el último acto se aprovechan los espacios, cortinas y paneles para dar un aspecto de representación.
Javier Weibel y Yaritza Véliz
Se dispuso de dos elencos. Acá se reseña el que dirigió el maestro Pedro-Pablo Prudencio al frente de la Filarmónica de Santiago. El director residente lideró una lectura llena de contrastes, marcando debidamente los pasajes más íntimos, en que en diálogos y monólogos los personajes expresan sus más internas emociones, y también los fragmentos en que los aires de danza predominan. Eso sí, no faltaron desajustes entre orquesta y solistas en materia rítmica. A eso se agregan las excelentes intervenciones del Coro del Municipal, preparado por Jorge Klastornick.
Había harta expectación entre los operáticos por ver a la chilena Yaritza Véliz en el rol de la sufrida Violetta. Su proyección internacional está dando sendos frutos, y acá pudimos ver sus avances en lo vocal, entregando pasajes de gran fuerza, y consiguiendo que el trágico desenlace resultara sobrecogedor. Completando la dupla protagónica, el tenor argentino Santiago Ballerini, de bien pulido timbre, interpretó a un correcto Alfredo, equilibrado en todas sus apariciones.
Último acto de «La Traviata»
El barítono nacional Javier Weibel, se encumbró entre lo mejor de este elenco, con el rol de Germont. Potente, expresivo y siempre dándole un sentido a las notas escritas.
La mezzo chilena María Luisa Merino (Flora), ha hecho una tremenda carrera en Buenos Aires, y por estos lados sus apariciones han sido bien acotadas. Habría que aprovechar sus magníficos dotes en el medio local, tanto en ópera como en obras de concierto.
La también compatriota Pilar Garrido, actualmente perfeccionándose en España, posee un brillante timbre de soprano, y su Annina muestra que sin duda terminará siendo un tremendo aporte al inventario de voces chilenas.
El resto del elenco estuvo bien balanceado. El cubano Eleomar Cuello (Barón), y los chilenos Gonzalo Quinchahual (Gastón), Cristián Lorca (Marqués D’Obigny) y David Gáez (Doctor Grenvil), mostraron todos su oficio de la mejor manera.
Las funciones se extienden hasta este sábado 3 de septiembre.