Emotivo retorno de la ópera al Municipal con “La Bohème”
El título de Puccini dio inicio al ciclo operático del tradicional teatro, en una versión de concierto, y con la exitosa participación de cantantes chilenos. Funciones hasta el 23 de julio.
Las óperas de Giacomo Puccini, al menos las más reconocidas, tienen la especial particularidad de que se sostienen muy bien si son presentadas en formato de concierto, o semi-escénico, como si fuesen cantatas. La música fluye de manera orgánica, y es la partitura misma la que toma el total protagonismo, siendo para el auditor palpable el carácter innovador del compositor italiano.
En Chile hemos tenido experiencias en esa dirección, y ahora el Municipal de Santiago nos ofrece la primera de sus óperas del año bajo este formato, con precisamente la pucciniana «La Bohème» (1896), una de las favoritas del fiel público operático del céntrico escenario.
No hay escenografía, pero sí dirección dramática, a cargo de Fabiola Matte, y resulta fundamental el uso de la iluminación de Ricardo Castro. Frente a la Filarmónica de Santiago se alternan entre funciones el titular Roberto Rizzi-Brignoli y el director residente Pedro Pablo-Prudencio, así como dos elencos, con invitados internacionales y jóvenes promesas del canto lírico en Chile.
La presente reseña corresponde al elenco bajo la dirección del maestro Prudencio. Su versión se ajusta perfectamente al formato ofrecido, no limitándose a «acompañar» cantantes, sino que la propia orquesta toma un rol muy importante, generando atmósferas sonoras envolventes, y siempre cuidando el desarrollo de las líneas melódicas producidas por los músicos. Mención especial merecen los solos de violín del concertino Alexander Abhukovich.
Por su parte, la dirección escénica de Matte le otorga el dinamismo necesario al desenvolvimiento de la obra, y consigue maximizar los efectos tanto para las escenas dramáticas como los momentos de humor.
Aunque sus participaciones son breves, las partes del Coro del Municipal (Jorge Klastornick, director) y el Coro de Niños Mawünko (Cecilia Barrientos, directora) logran la excelencia habitual.
La soprano Vanessa Rojas, que brilló en el «Don Giovanni» del año pasado, vuelve a triunfar con una Musetta rutilante. Su parte más famosa, el Vals, se alzó como punto alto de la función. Sin duda, una de las mejores voces chilenas consolidadas en esta década. La mexicana Yunuet Laguna da vida a una potente Mimí, equilibrando potencia vocal con buen manejo escénico.
El venezolano Jorge Puerta es correcto en lo musical para el rol de Rodolfo. Volviendo a los talentos nacionales, el barítono Patricio Sabaté, quien siempre destaca de la mejor manera, no defrauda como Marcello. Y otro viejo conocido del Municipal, el bajo Sergio Gallardo, luce su magnífico timbre y expresividad corporal en el papel de Schaunard. Los también chilenos Pablo Santa Cruz (Colline) y Cristian Lorca (Benoit) revelan sendas credenciales, redondeando así un gran plantel.
La suma de las partes derivó en una progresión dramática que llega a una desatada catarsis en la escena final, emocionando hasta la médula, como suele suceder con esta tan apreciada ópera.
El otro elenco es liderado por Alexandra Razskazoff (Mimí), Annya Pinto (Musetta), Iván Ayón-Rivas (Rodolfo), Javier Weibel (Marcello), Eleomar Cuello (Schaumard), Jaime Mondaca (Colline) y Francisco Salgado (Benoit)
Funciones hasta el 23 de julio en el Municipal de Santiago.




