Música

“Letra y música”: Ricardo Martínez revisó el legado de Ennio Morricone y sus temas más memorables

En la columna musical de Ciudadano ADN, hicimos un recorrido por las más grandes obras del recientemente fallecido compositor italiano, incluyendo sus tres pasos por Chile.

Por Ciudadano ADN
Lunes 06 de Jul, 2020 - 19:34
Actualizada el Lunes 06 de Jul, 2020 - 20:04

Ante la reciente noticia de la muerte de una figura que unió la música y el cine como Ennio Morricone, Ciudadano ADN preparó una edición especial de “Letra y Música”, la columna musical a cargo del académico de Literatura Creativa UDP, Ricardo Martínez, quien revisó los más importantes trabajos del compositor italiano.

Martínez revisitó la primera visita de Morricone a Chile, en 2008. “A comienzos del siglo XXI, Santiago se despertó temprano dos veces: una para Spencer Tunick, otra para ir a buscar las entradas para Ennio Morricone”, recordó. En el Centro Cultural Estación Mapocho se regalaron los tickets, en una multitudinaria y caótica jornada que incluyó carros lanzaaguas y roturas de vidrios. Miles querían ver al creador de la banda sonora de “Por unos dólares más” o “La misión” desplegando su talento como director de orquesta en vivo. Las entradas, demás está decirlo, se agotaron en cosa de minutos. Un fenómeno que se repetiría cinco años después, en el Estadio Bicentenario de La Florida, junto a Mike Patton y su banda Mondo Cane.

Los años 60 marcaron el inicio de la gloria de Morricone, como compositor de la música de westerns italianos (“le cargaba el término spaghetti western, le parecía deprecatorio”, aseguró Martínez). Clave en ese éxito fue su sociedad con el director y guionista Sergio Leone en películas como “El bueno, el malo y el feo”. Ambos eran compañeros de colegio, y “desde la infancia estuvieron vinculados por el amor a este género”. Curiosamente, en Chile la melodía de la mencionada película se volvió reconocida a nivel masivo como cortina de presentación del sketch del “indio bolsero” en el Jappening con Ja, en la década de 1980.

Las “orquestas ensoñadoras” que dirigió Morricone para los westerns son, según Martínez, “herederas de los cortos de la Warner Brothers y compositores como Carl Stalling, que te transmiten una acción”. Algo que también se aprecia en la música de “Investigación de un ciudadano libre de toda sospecha”, de 1970, filme italiano satírico sobre un crimen, con su “fortísimo pianísimo y sus cambios de ritmo. Morricone era muy versátil y se adaptaba al estilo de película que estaba haciendo”.

Morricone sostenía que “lo más importante para hacer música de película eran los temas, que eran pequeñas secuencias sonoras. Se juntaba con los directores y les tocaba en el piano los temas, aclarándoles que con más instrumentos no iban a sonar igual en la película”.

Melodías insignes del italiano son la de “La misión”, que incluso sirvió para que muchos en el colegio aprendieran oboe y flauta traversa. Varios años después, en 1988, llegó la conmovedora banda sonora de “Cinema Paradiso”. “La secuencia melódica es tan evocadora, son músicas que realmente te transportan y tienen la gracia de desconectarse de la película y producen un paisaje sonoro, se vuelven unidades autónomas”, comentó el columnista.

Otras piezas memorables de Morricone es la que musicalizó el filme francés “El clan de los sicilianos”, de 1969, “muy evocativa de las músicas de gangsters. Morricone se sentía satisfecho cuando la gente salía silbando del cine”. O “Los intocables” (1987), de Brian De Palma, protagonizada con Kevin Costner, Andy García y Robert De Niro, cinta que incluyó, en una de sus escenas claves, un tributo a “El acorazado Potemkin”. También merece una revisión la música de “Tiro de gracia” (1990), “una película a mi juicio muy subvalorada, quizás menor” según Martínez, estelarizada por Ed Harris, Sean Penn y Gary Oldman, sobre un grupo de mafiosos irlandeses en Nueva York.

Fundamental en la carrera de Morricone es la banda sonora de “Érase una vez en América” (1984), también dirigida por Sergio Leone, es una película ítalo-estadounidense de largo aliento (duraba 322 minutos en su versión original, reducidos a 139 en su edición para EE.UU.) que, a modo de epopeya, contaba las peripecias de “Noodles”, un inmigrante judío (Robert De Niro en su versión adulta). También fue el debut en el cine, en el papel de Deborah, de una muy joven Jennifer Connelly: a sus 12 años, la actriz dijo que “entró con el pie derecho al cine”.

Morricone, recordó el columnista, comenzó haciendo música popular, tocando en shows en paralelo a su formación selecta. Incluso fue director de orquesta del Festival de San Remo en 1964 y 1966. De ahí viene su conexión con cantantes pop de la época como Rita Pavone, Gianni Morandi o Domenico Modugno, quienes eran llamados para hacer canciones de películas, a las que Morricone le hacía los arreglos.

Joan Baez fue otra de las que colaboró estrechamente con Morricone, en la canción “Here’s to you”, del soundtrack de la película “Sacco y Vanzetti” (1971), basada en la historia real de dos anarquistas italianos que fueron ajusticiados en Estados Unidos en la década de 1920. Una muestra de que Morricone “nunca se desprendió del cine político”, sobre todo en la década de 1970. Sobre la cantante, Martínez también recordó su visita a Chile en 1981, dando un concierto en la Parroquia Santa Gemita de Ñuñoa, donde “participó muy poca gente dadas las circunstancias”. La última canción que aparece en el disco del concierto, que en Chile editó Alerce, “una placa memorable a estas alturas del partido”, fue precisamente la compuesta por Morricone.

Se estima que Morricone hizo más de 500 bandas sonoras de películas. En opinión de Martínez, “básicamente Ennio Morricone y John Williams son los dos clásicos del género”.

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