Banco Interamericano de Desarrollo destituye a su jefe
La asamblea de gobernadores del BID saca de su cargo a Mauricio Claver-Carone por su "comportamiento inapropiado" con una subordinada.

Titular del Banco Interamericano de Desarrollo Mauricio Claver-Carone / PATRICK T. FALLON

El elegido por el exgobernante Donald Trump para encabezar el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) no va más. La asamblea de gobernadores de la institución financiera votó la destitución de su titular Mauricio Claver-Carone. El jefe del organismo deberá abandonar su cargo por tener «comportamiento inapropiado».
Los 48 países miembros del Banco Interamericano de Desarrollo votaron por casi unanimidad la salida del estadounidense Claver-Carone. El mandamás tenía una relación sentimental con una subalterna y le entregaba prebendas económicas. La decisión la adoptaron los ministros de economía o directivos de bancos centrales de los países.
Una fuente del propio banco confirmó la destitución del funcionario estadounidense y se espera la confirmación oficial. Luego de eso se abre un período de 45 días para que los países presenten las candidaturas. La votación sobre Mauricio Claver-Carone se inició el pasado viernes y hasta este lunes votaron más del 90%.
El argumento central es que el aún titular del banco infringió las normas internas del organismo. Las reglas del banco prohíben las relaciones personales entre superiores y subordinados directos que dependan directamente. El presidente del organismo financiero fue electo en septiembre de 2020 tras el apoyo que le diera Estados Unidos.
Reuters da cuenta que una investigación interna comprobó las actuaciones irregulares de Mauricio Claver-Carone. El documento expone la relación sentimental y las continuas subidas salariales que le otorgó el jefe del BID en los últimos años. El otrora representante del Fondo Monetario Internacional le dio alzas por 400.000 dólares a su amante.

Mauricio Claver-Carone, el jefe del BID, en una visita a Madrid / GABRIEL BOUYS

Mauricio Claver-Carone, el jefe del BID, en una visita a Madrid / GABRIEL BOUYS




