Fiscal general nombrado por Trump autorizó que se investiguen «irregularidades» pese a la ausencia de pruebas
William Barr realiza el movimiento al mismo tiempo que el republicano se niega a reconocer su derrota en las elecciones

William Barr / Pool

Sin el voto popular, ni los votos electorales, la jugada busca una opción de triunfo por secretaría. El fiscal general de Estados Unidos, el conservador William Barr, autorizó que se realicen investigaciones de «acusaciones sustanciales» de irregularidades en las elecciones. El funcionario es un cargo de confianza de Donald Trump.
El republicano sigue jugando al gol y sin reconocer la derrota ante Joe Biden, a pesar de lo que informa el conteo de sufragios. Barr aparece en escena tras ser criticado por el republicano de no actuar ante lo que él considera un fraude. Hasta ahora no existe ninguna evidencia de que se cometieran ilícitos en la elección.
Barr escribió a los fiscales para perseguir «acusaciones sustanciales de irregularidades en la tabulación de votos y votaciones». Lo hace incluso antes de que se certifiquen los resultados de las presidenciales. Barr admite en su carta que las pesquisas sólo deben desarrollarse después de que se complete la votación.
El fiscal general, quien designado por la Casa Blanca en febrero de 2019, recibe las burlas de Trump por un «enfoque de aplicación pasiva y demorada». La polémica decisión de Barr fue recibida con alegría por los fanáticos del mandatario pero con escepticismo por parte de abogados y expertos electorales.
The New York Times informó que el funcionario del departamento de justicia que supervisa las investigaciones de fraude en elecciones, Richard Pilger, renunciaba. «Lamentablemente debo renunciar a mi cargo de director de la Sección de Crímenes Electorales«, expresó en un correo electrónico a sus pares.
Los tribunales ya refutaron las demandas de la campaña de Trump que repiten afirmaciones. Las acusación del trato diferente al voto presencial o por correo, y el conteo sin observadores, ya se desacreditaron.

Trump juega al golf / Samuel Corum

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