Internacional

El policía criminal que se llevó a la tumba los secretos del submundo de Río de Janeiro

El capitán Adriano, abatido por agentes la semana pasada, era un personaje clave en las turbias relaciones entre el crimen, la policía y la política en la ciudad brasileña.

El País
Adriano Magalhães da Nóbrega
Por ADN.CL
Domingo 16 de Feb, 2020 - 12:41

En 2005, la cárcel para policías militares de Río de Janeiro acogió la entrega de la mayor condecoración del Estado, pero el galardonado no era un guardián sino un reo. Un agente acusado de asesinato recibió la medalla Tiradentes —un reconocimiento por prestar servicios relevantes al Estado— a propuesta de un diputado carioca veinteañero, Flavio Bolsonaro. Su padre, Jair Bolsonaro, un irrelevante diputado que se convertiría en presidente de Brasil, asistió entonces al juicio del preso condecorado e incluso le dedicó un discurso ante el pleno de la Cámara de Diputados. Lo consideraba un valiente injustamente perseguido tras matar durante una redada a “un elemento que, pese a estar implicado en el tráfico de drogas, fue considerado por la prensa como un simple aparcacoches”.

Adriano Magalhães da Nóbrega fue un policía excepcional y luego un delincuente excepcional. Instructor del cuerpo que protagonizó la película Tropa de Élite, se convirtió en criminal hace años, tras salir de prisión en 2006. En 2018 fue interrogado por el asesinato de la concejala Marielle Franco y el domingo pasado murió abatido en una operación policial. Tenía 43 años.

La sospecha de queima de arquivo fue inmediata. Así se llama en el portugués de Brasil a la eliminación de pruebas o testigos. Una sospecha que dibuja un final de película para una vida de telenovela de terror. Considerado valiente y violento por sus pares, el capitán Adriano encarnaba las cloacas de Río, según el veterano reportero de Globo Chico Otavio. Una tupida maraña de relaciones turbias entre la policía, el crimen organizado y la política tras la fachada de playas espectaculares, carnaval y caipirinha. “Río es hoy como el Chicago de los años veinte o el Nueva York de los ochenta”, dice Jacqueline Muniz, doctora en Estudios Policiales.

El capitán Adriano era uno de los hombres más buscados de Brasil. Aunque se topó con la ley varias veces, al morir estaba limpio, al menos en los registros oficiales. Sus antecedentes penales se evaporaron porque fue condenado por asesinar al guardacoches pero luego fue absuelto. Tampoco fue procesado en el caso Marielle (por el que está encarcelado otro antiguo policía militar). Y aunque era sospechoso de varios asesinatos más, el contacto que tenía con el ahora senador Flavio Bolsonaro era indirecto pero reciente: hasta 2018, el hijo del presidente brasileño empleó en su gabinete a la madre y la exesposa de este policía expulsado del cuerpo en 2014. Bolsonaro padre ha declarado este sábado que cuando Flavio le propuso para la medalla “era un héroe de la Policía Militar”.

Sigue leyendo en El País…

¿Viste un error en la nota? Avísanos aquí
Lo más visto