Indonesia trasladará su capital desde Yakarta a la isla de Bormeo
La nueva ciudad costará cerca de 30 mil millones de euros y las personas comenzarán a llegar en 2024.


El presidente de Indonesia, Joko Widodo, anunció que trasladará la capital del país desde Yakarta a la isla de Bormeo, famosa por sus orangutanes y por albergar algunas de las mayores reservas de carbón del mundo.
El Gobierno comenzará a construir la nueva capital a finales de 2020 en el este de Kalimantán (la parte indonesia de la isla de Borneo, repartida con Malasia y Brunéi), entre las ciudades costeras de Balikpapan y Samarinda, y costará cerca de 29.330 millones de euros, 19% de los cuales provendrá de las arcas públicas y el resto de inversores.
El traslado a la ciudad, que alojará inicialmente a un millón y medio de personas y solo afectará a la parte administrativa de Yakarta, que permanecerá como centro financiero del país, se iniciará en 2024.
Entre los motivos para elegir el este de Borneo, Widodo nombró que no es foco de desastres naturales, como sí lo son Java —donde se emplaza Yakarta—, Bali o Lombok, sacudidas por tsunamis, terremotos y erupciones volcánicas en los pasados veinte meses. También apuntó que se halla cerca del centro geográfico del país y que dispone de buenas infraestructuras.


“El caos en Yakarta como centro del Gobierno, de los servicios, de las finanzas y del comercio es demasiado”, dijo el mandatario al anunciar la noticia.
Originalmente, la todavía capital de Indonesia fue ideada para alojar unas 500.000 personas cuando fue fundada por colonos holandeses en el siglo XVII. En la actualidad, cuenta con una población de alrededor de 10 millones de personas, 30 si se incluye el área metropolitana. Ubicada en la confluencia de trece ríos, la metrópolis ha padecido anegaciones desde sus orígenes, que solo han empeorado. Sin un desarrollo adecuado de infraestructura, Yakarta se ha hecho prácticamente inhabitable.
A los problemas de tráfico, la contaminación y las inundaciones se suma su problema más grave: la ciudad se hunde a una velocidad de hasta 25 centímetros por año en algunas zonas, debido en gran medida a las precarias perforaciones del subsuelo realizadas por la mitad de su población, sin acceso a agua corriente.
Widodo se comprometió a no llevar los males de Yakarta a Borneo.




