Vinculan a hackers norcoreanos con ataque al Banco de Chile
Según expertos, los piratas informáticos también se infiltraron en bancos de México y otros países de América Latina.


Un grupo de hackers norcoreanos de élite fueron responsabilizados de mega atracos contra bancos en todo el mundo, con los que lograron hacerse con "cientos de millones" de dólares en operaciones complejas que afectaron también a instituciones en Chile, México y otros países de América Latina, advirtieron expertos.
Un informe publicado por la firma de ciberseguridad FireEye estableció que hace poco tiempo lograron identificar a un grupo apodado como APT38, que actúa de forma diferente a otras operaciones llevadas a cabo por Corea del Norte, pero está igualmente vinculada y su principal tarea es recaudar fondos.
Entre las víctimas de estos pacientes piratas informáticos están el mexicano Banco Nacional de Comercio Exterior (Bancomext), que sufrió un ataque en enero de 2018, y el Banco de Chile, que fue atracada en mayo.
"Son un grupo cibercriminal pero con las habilidades de una campaña de ciberespionaje", dijo a periodistas en Washington Sandra Joyce, la vicepresidenta de la unidad de inteligencia de FireEye.
Según la experta, APT38 puede tomarse varios meses o incluso años en penetrar un sistema, para aprender su funcionamiento y conocer bien sus objetivos antes de lanzarse al ataque.
"Ellos se toman su tiempo para aprender las complejidades de la organización", dijo Joyce, quien indicó que los piratas habrían intentado transferir de manera ilegal casi US$1.000 millones de sus víctimas.
Una vez que logran su objetivos, "entonces despliegan un programa malicioso 'malware' antes de salir" para esconder sus trazas y hacer que sea más difícil para las víctimas darse cuenta de lo ocurrido.
En el caso del Banco de Chile, el ataque comenzó como un virus utilizado como señuelo lanzado el 24 de mayo, lo que obligó al banco a apagar miles de terminales para proteger las cuentas de sus clientes. Entonces, fue cuando los piratas se lanzaron a su verdadero objetivo: los fondos de la entidad. Cuando terminó el incidente el banco había perdido US$10 millones y tras las primeras investigaciones puso una querella en Hong Kong para identificar a los responsables.




