Alemania: Arrestan al presidente de AUDI por caso de vehículos diésel adulterados
La agencia federal del automóvil ordenó a principios de junio la retirada de unos 60.000 Audi A6 y A7 después de que se descubriera un "dispositivo ilícito".


El presidente de Audi, Rupert Stadler, fue detenido por su supuesta implicación en el caso de las emisiones de vehículos diésel del grupo Volkswagen, conocido como diéselgate. Según confirmó un vocero del fabricante de automóviles alemán, las autoridades del país germano deben determinar ahora si el directivo permanece retenido.
La fiscalía de Múnich anunció la semana pasada que había iniciado una investigación en contra de Stadler y otro miembro de la junta ejecutiva, a quienes acusa de haber cometido los delitos de fraude y falsificación de documentos. La fiscalía ordenó registros en los domicilios privados de todos los sospechosos y recabar documentación sobre la manipulación que podría haber llevado a cabo Audi en sus vehículos de motores diésel.
El ente persecutor incluyó al presidente de la firma de los cuatro aros entre los sospechosos acusados de fraude y publicidad falsa por el escándalo de las emisiones de vehículos diésel del grupo Volkswagen. Además, la semana pasada registró el apartamento de Stadler y aseguró que está investigando a 20 sospechosos, entre los cuales también se encuentra otro miembro actual de la junta directiva de Audi.


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Los fiscales alemanes aseguraron que todos los sospechosos están siendo investigados por presunto fraude y publicidad falsa y por su papel en ayudar a comercializar vehículos con software ilegal en el mercado europeo.
La agencia federal del automóvil, KBA, ordenó a principios de junio la retirada de unos 60.000 Audi A6 y A7 después de que se descubriera la presencia de un "dispositivo ilícito" para falsificar los niveles de emisiones de gases contaminantes.
El escándalo del "dieselgate" estalló en septiembre de 2015, cuando la agencia estadounidense de medioambiente, la EPA, acusó a Volkswagen de haber equipado 11 millones de sus vehículos diésel, unos 600.000 de ellos en Estados Unidos, con un dispositivo capaz de falsificar el resultado de las pruebas anticontaminación y de disimular emisiones que a veces eran hasta 40 veces superiores a los límites autorizados.




