La estafa piramidal de los gurús masculinos que viven de membresías por cursos sin valor: el ejemplo de Andrew Tate
Un informe de Reset Tech y Equimundo desmonta la falsa academia digital del influencer, revelando que su modelo no vende educación real, sino una sofisticada red de afiliados sostenida por el reclutamiento de nuevos miembros y la monetización de la vulnerabilidad.

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Lo que a menudo se debate en redes sociales y medios de comunicación como una intensa “guerra cultural” ideológica es, en realidad, una operación comercial de extracción de capital y fraude al consumidor. Según la investigación conjunta de Reset Tech y Equimundo, titulada The Grift Economy, este ecosistema comercial utiliza el pretexto de la superación personal para lucrar activamente con las inseguridades y la soledad de los hombres jóvenes.
En el centro de esta maquinaria financiera se ubica Andrew Tate y su plataforma educativa “The Real World” (antes conocida como Hustler’s University), clasificada por el reporte como el ejemplo más masivo de “La Universidad Falsa” (The Fake University). Con una facturación bruta anual estimada en 184 millones de dólares basada en una matrícula autodeclarada de 155,000 miembros, la plataforma extrae de manera recurrente una suscripción de 99 dólares al mes.
Sin embargo, el informe de investigación demuestra que el valor de este programa educativo es totalmente ficticio. Los cursos sobre criptomonedas, dropshipping o inteligencia artificial consisten en materiales reciclados que se pueden encontrar de forma gratuita en internet, cambiando el “empaquetado del producto” cada vez que la disciplina de moda pierde credibilidad frente a la audiencia.

Getty Images / JULIA DEMAREE NIKHINSON

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El verdadero motor económico de la plataforma es su mecanismo de afiliados, un modelo piramidal donde los estudiantes actúan como promotores a cambio de beneficios financieros. El reporte expone que “el modelo de ingresos principal para los miembros no es el curso en sí, sino vender el curso a otros”, inundando las redes sociales de clips editados de Tate para captar nuevos pagadores.
Existe, además, una contradicción intrínseca e ironía económica en el corazón de este negocio digital. Aunque los influencers predican la autosuficiencia y la total independencia financiera, su modelo depende de que su audiencia nunca alcance estas metas, ya que si un seguidor realmente se volviera próspero y autónomo, cancelaría de inmediato su suscripción mensual.
Explotación humana y el engaño tecnológico de las aulas vacías
Para aquellos que caen más hondo en el embudo de captación, la organización ofrece “The War Room”, un nivel premium que cuesta 1,640 dólares anuales y es promocionado como una hermandad exclusiva con eventos presenciales. Detrás de este muro, Tate impartía el infame programa “Tate’s Pimping Hoes Degree” (PhD), donde se instruía rigurosamente a los miembros en tácticas de manipulación psicológica para reclutar mujeres y explotarlas en el negocio de webcams porno.
Esta red de explotación está estrechamente ligada a los problemas judiciales de Tate. El informe detalla su acusación en Rumania en 2023 por trata de personas, violación y delincuencia organizada, así como los cargos presentados por la Fiscalía del Reino Unido en 2025 que posteriormente fueron retirados por no cumplir con el umbral de pruebas requerido en los tribunales británicos.
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El reporte también describe el fenómeno del anclaje identitario (identity lock-in), una táctica de diseño persuasivo que dificulta psicológicamente abandonar la red de suscripción de pago. Cuando la membresía mensual se vuelve parte del autoconcepto del joven, la cancelación de la membresía se percibe como un fracaso personal y pérdida de sí mismo, no como una simple decisión comercial.
Para alimentar la ilusión de que forman parte de una comunidad masiva y próspera, la plataforma recurre al engaño tecnológico en sus foros internos. Tras una filtración de los servidores en 2024, científicos de datos descubrieron que las salas de chat están sistemáticamente pobladas de bots y respuestas automáticas para fingir que el foro está activo, ocultando que el número real de usuarios activos está muy por debajo de los nombres registrados.
Ante este preocupante panorama, Reset Tech y Equimundo afirman que la respuesta efectiva no es ideológica, sino regulatoria. Dado que estas redes incurren en publicidad engañosa, simulación de comunidad y trabas de cancelación abusivas, las leyes vigentes de protección al consumidor son la vía idónea para congelar sus flujos de dinero y desactivar este millonario engaño comercial.

Mario Vergara
Editor general del área digital de Radio ADN. Enfocado en cobertura política y contingencia internacional....




