Holanda quiere detener la creciente violencia entre bandas de narcotraficantes
"Ha sido un tema tabú hasta ahora, a pesar de que el crimen organizado ajusta cuentas a tiros a plena luz del día", dijo un representante de la policía.


La policía de Holanda levantó una señal de alerta por la creciente violencia entre bandas de narcotraficantes, la que se ha evidenciado con enfrentamientos bajo el sol y muertos en las calles.
"Ha sido un tema tabú hasta ahora, a pesar de que el crimen organizado ajusta cuentas a tiros a plena luz del día, se dejan cabezas cortadas frente al negocio del rival y una economía paralela blanquea fondos a domicilio. En los últimos 30 años, además, los pequeños traficantes holandeses se han convertido en grandes inversores en inmuebles. En definitiva, estos son los rasgos de un narcoestado", dijo Jan Struijs, de 56 años, presidente del Sindicato de Policía, citado por El País.
La situación fue presentada al gobierno por Strujis, en un informe redactado después de entrevistar a unos 400 inspectores. Como conclusión, pide un refuerzo de 2.000 agentes para combatir el crimen organizado, cuyos pistoleros son cada vez más jóvenes.
"Holanda es un país seguro, pero hace una década un asesinato por encargo costaba unos 50.000 euros y el pistolero era un profesional adulto. Ahora cuesta 5.000 euros y el autor es un menor. Suelen provenir de familias rotas, y sus ídolos son tipos al volante de un autazo que finge ocuparse de ellos, y les asegura que tendrán dinero y estatus. En uno de los últimos casos, el que mató a dos personas tenía 16 años. El inductor sabe que a esa edad pasarán unos cinco años encerrados y les hacen promesas para cuando salgan”, afirmó Struijs.


La actual espiral de violencia en el país comenzó en 2012 en el puerto de Amberes. Un cargamento de 200 kilos de cocaína fue robado y acabó enfrentando a dos grupos rivales, uno de origen antillano y otro marroquí. Los dos se englobaban bajo el nombre de Mocro Mafia. "Han ido matándose entre ellos desde entonces. Hay más de 20 muertos. Hoy puede decirse que hay dos cabezas, ambas en la cárcel. Son Naoufal F. y Benaouf A., y muchos grupúsculos", dice Mick van Wely, especialista en el crimen organizado del diario De Telegraaf.
Los expertos señalan el puerto de Róterdam como el principal lugar por donde entran toda clase de drogas. Por su posición geográfica e infraestructuras, Holanda es el lugar ideal para distribuirlas al resto de Europa. La guerra subterránea por el control de este negocio acaba en un derramamiento de sangre.
"Desde la guerra de los Balcanes, las armas son muy fáciles de conseguir. Las traen por carretera, pero un Kaláshnikov es un fusil pesado. Por eso han herido a peatones y hasta gente dentro de sus casas", dice Struijs.




