La oposición argentina empieza a rearmarse y aprueba una ley antidespidos
Macri sufre su primera derrota parlamentaria mientras se prepara una gran movilización sindical.
Nada es permanente en Argentina. Ni siquiera duradero. Y mucho menos en política. Mauricio Macri, como todos sus predecesores en la presidencia, vive en una montaña rusa en la que una
y la siguiente está acorralado por la oposición.
La oposición argentina ha empezado a rearmarse y a debilitar a Macri en dos frentes: en el Parlamento, con la primera derrota importante del Gobierno, que vio cómo se aprobaba en el Senado una ley que prohíbe los despidos y que el presidente con toda probabilidad se verá obligado a vetar para impedir que prospere.
Y también en la calle, donde los sindicatos peronistas han preparado una gran movilización el viernes –de momento no una huelga- que medirá el estado de ánimo de los argentinos. Gobierno y oposición empiezan el juego de poder que en Argentina siempre tiene un final incierto.
Hace un mes, Macri ofreció al mundo la imagen más difícil y deseada: a pesar de estar en minoría, logró que dos tercios de la Cámara de Diputados y tres cuartos del Senado aprobaran el pacto con los fondos buitre que ha puesto fin esta semana a una suspensión de pagos que duró 15 años, la más importante del mundo.