Policía de Río de Janeiro mató a cinco jóvenes con más de 50 tiros de fusil
Los agentes acribillaron el automóvil e intentaron adulterar la escena del crimen para hacerlos pasar por traficantes.
La muerte de
en Costa Barros, un barrio pobre de la Zona Norte de Río de Janeiro, tenía
invisibles que registran las víctimas de los enfrentamientos con la policía: solo en los primeros ocho meses del año
.
Los chicos eran jóvenes, pobres y negros –las principales víctimas de violencia en Brasil– y merodeaban de noche en una favela. Pero hubo testigos que denunciaron que los agentes adulteraron la escena del crimen colocando un arma cerca del vehículo y que aquello fue una emboscada.
“¡Soy un vecino! ¡Soy un vecino!”, gritaron antes de morir. Cuatro policías fueron detenidos en el acto y la versión de que estaban defendiéndose de narcotraficantes armados se desmoronó con las primeras conclusiones de los peritos, que no hallaron indicios de disparos procedentes del interior del auto.
Card
Ante las evidencias, el secretario de Seguridad Pública, José Maria Beltrame, y el gobernador Luiz Fernando Pezão reconocieron el error y calificaron el crimen como “indefendible” y “abominable”.
Un joven de 15 años que iba en una moto delante del vehículo consiguió huir de los disparos, pero presenció la muerte de su hermano. El chico declaró que fue una emboscada y que el auto de los policías esperaba, con las luces apagadas, la llegada de un grupo de narcotraficantes.