Internacional

Comisión de la Verdad de Brasil detalló ayuda de la CNI y de la dictadura de Pinochet

El texto de la CNV establece que 108 brasileños estuvieron presos en el Estadio Nacional y que uno de ellos, Wánio José de Mattos, falleció pos la "deliberada omisión" de ayuda.

Según el informe final de la Comisión Nacional de la Verdad (CNV) brasileña la coincidencia de dictaduras militares en Sudamérica en las décadas de 1970 y 1980 se reflejó en una intensa cooperación regional para el combate a la subversión. El documento detalla la colaboración extranjera con los militares brasileños y la actuación de agentes y diplomáticos fuera del país.

El informe de la CNV indica la existencia de bases brasileñas en varias capitales del exterior, entre ellas Santiago, y se detalla que el delegado Sérgio Fleury, uno de los jefes de la represión, viajó a países vecinos con conocimiento del Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil, como Chile.

Sin la ayuda de Estados Unidos, ningún país de la región habría conseguido organizar el sistema de la llamada Operación Cóndor, el plan de exterminio en contra de opositores a los regímenes dictatoriales. Se sabe, por ejemplo, que la CIA proporcionó la tecnología usada en la producción y utilización de una base de datos común a todos los países miembros.

En el apartado sobre Chile, se establece que las pesquisas en los archivos del Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil encontraron evidencias de que la actuación del Estado brasileño respecto a sus ciudadanos que se encontraban en Chile durante la dictadura  fue más allá de la omisión de protegerlos.

Una lista divulgada por Manuel Contreras, exjefe de la policía secreta chilena, mostró que 108 brasileños estuvieron presos en el Estadio Nacional, y uno de ellos, Wânio José de Mattos, falleció “en situación de deliberada omisión de socorro”. A muchos de ellos se les podría haber liberado rápidamente, concluye el informe. Las comunicaciones del periodo, entre la Embajada y el Consulado en Santiago y la Secretaria de Estado en Brasilia, muestran que la cancillería brasilera llegó a tomar iniciativas para impedir que quedaran libres en la capital chilena.
 

El informe también indica que el ministerio de exteriores brasileño sólo se preocupó por obtener datos de brasileños exiliados en Chile para vigilar sus actividades: “El golpe de estado en Chile, y la subsiguiente persecución de los extranjeros que allá se encontraban, fue para las autoridades brasileñas una ocasión privilegiada para descubrir el paradero de centenares de oponentes al régimen brasileño que habían dejado el país y, de allí en delante, seguir la pista de sus desplazamientos en el exterior”.

Para más información leer el periódico El País.