Internacional

Cuatro personas murieron en un motín carcelario en Brasil

Los amotinados decapitaron a al menos dos presos y retienen a dos funcionarios. Autoridades creen que la falta de financiamiento precipitó la revuelta.

Al menos cuatro presos murieron, dos de ellos decapitados, tras un motín en una prisión de la localidad brasileña de Cascavel, en el estado de Paraná, el domingo pasado. Dos guardias fueron tomados como rehenes por los amotinados, que suman alrededor de 800 de los 1.040 presos.

Las autoridades retomaron este lunes las negociaciones en busca de poner fin a la revuelta, en la Penitenciaría Estatal, donde solo un 40% de las instalaciones están bajo control de las autoridades según France Presse.

El sindicato de la prisión apuntó a que la falta de financiamiento precipitó la revuelta. “Los prisioneros dicen que la comida es mala y que no hay abogados para trabajar en sus juicios. Carecen de materiales básicos de higiene y hay pocos agentes carcelarios. Todos estos factores combinados suponían una tragedia a punto de ocurrir”, reza un comunicado.

Los amotinados decapitaron a al menos dos de los presos, uno de ellos un expolicía, y arrojaron a tres personas desde el tejado de uno de los pabellones de presidio, a una altura de 15 metros, cuyo estado de salud es desconocido. Jairo Ferreira, abogado del sindicato de la prisión, afirmó que los agentes penitenciarios rehenes están siendo sometidos a tortura psicológica con la cabeza decapitada de uno de los presos.

Con unos 548.000 presos, Brasil cuenta con la cuarta mayor población reclusa en el mundo (después de EE.UU, Rusia y China), según el índice del Centro Internacional para los Estudios de Prisiones.

A principios de año, la alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay, llamó a investigar el alto número de muertes violentas en las prisiones brasileñas. A finales de 2013 la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos (OEA), pidió una solución para acabar con los problemas de sobrepoblación, malos tratos e insalubridad en Pedrinhas y en el presidio céntrico de Porto Alegre, en Rio Grande do Sul, donde 4.591 detenidos ocupan el espacio destinado a 1.984 personas.