Brasileños creen que la derrota influye en las elecciones generales de ese país
Los campeonatos del Mundo coinciden cada cuatro años con los comicios. Especialistas creen que Dilma Rousseff bajará en los sondeos tras el aplastante 7-1.


Brasil está triste, noqueado, inmerso aún en la pesadilla del 7-1. Un comentarista radiofónico de la emisora CBN hablaba de la falta de táctica futbolística del equipo de Scolari. Pero un segundo comentarista, media hora después, aludió a que la aplastante derrota, según él, despertará otra vez el complejo de inferioridad del brasileño y le devuelve a una realidad llena de problemas de la que escapó durante el mes que estuvo la selección en el Mundial.
En la misma noche de la goleada hubo incidentes, en São Paulo, Río y otras grandes ciudades brasileñas, que más respondían a un vandalismo incontrolado que a un movimiento organizado de protestas.
La mayoría de los periódicos (sus portadas aparecen llenas de “humillación”, “vejamen”, “vergüenza”), especula con la posible influencia que puede tener este marcador increíble en las próximas elecciones de octubre.
Todos los expertos coinciden en recordar que nunca el resultado del Mundial ha influido en las urnas, y eso que los campeonatos del Mundo coinciden, desde 1994, cada cuatro años, con las elecciones generales brasileñas.
Pero esos mismos expertos también recuerdan que nunca Brasil ha sufrido una derrota tan aplastante, tan demoledora, con un potencial simbólico comparable –tal vez mayor- a la del Maracaná en 1950.
Tampoco se sabe aún hasta qué punto la derrota alentará de nuevo las protestas y manifestaciones que quedaron narcotizadas en cuanto la pelota comenzó a rodar y que, hace un año, sacudieron el país entero pidiendo menos gastos en estadios de fútbol, y más en servicios públicos para tener mejores transportes, mejores escuelas y mejores hospitales.
Según la prensa brasileña, los asesores de la presidenta Dilma Rousseff y los miembros de su Gobierno están a la expectativa, sin saber cómo reaccionará el electorado, si se traducirá en una sequía de votos en unos comicios que ya de por sí se presentan muy disputados.
Por lo pronto, la presidenta ya envió, a través de su cuenta de twitter, un mensaje de ánimo: “Estoy muy triste por la derrota. Pero no nos podemos abatir. Brasil, levántate, sacúdete el polvo y ponte en pie de nuevo.”
“Que no haya dudas. Esto influirá en los sondeos y Dilma Rousseff bajará. La gente ahora la toma con el entrenador Scolari, pero pronto transferirá esa frustración a Rousseff”, asegura el sociólogo especialista en deportes Flavio de Campos.
Este experto recuerda que durante el partido, el público pasó, casi sin solución de continuidad, de insultar al criticado delantero Fred a dirigirse a la presidenta.




