Internacional

El pacto nuclear con Irán abre la puerta a una nueva era en Oriente Próximo

El acuerdo entre las potencias e Irán ofrece la oportunidad para un profundo cambio en Oriente Próximo y el inicio de una nueva relación de Teherán con Occidente.

El

va más allá de frenar la expansión del programa nuclear iraní por primera vez en casi una década. De llegar a buen puerto, ese “plan de acción” abriría la puerta a una nueva relación de fuerzas en Oriente Próximo. De ahí los recelos que suscita en Israel o en Arabia Saudí. 

Son seis meses el plazo que los negociadores se dieron para cerrar el contencioso. Sólo si se logra, el paso dado este domingo 24 de noviembre será de verdad el inicio de una nueva relación de Irán con el mundo.

“Es un avance muy significativo para el desarrollo de nuestras relaciones de una forma más constructiva”, aseguró el comunicado conjunto leído de madrugada por la jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton, quien coordinó las negociaciones con Teherán en nombre de las seis grandes potencias.

A su lado, los ministros de Exteriores de Irán, Estados Unidos, China, Rusia, Reino Unido, Francia y Alemania no ocultaban su satisfacción después de cuatro días de intensos intercambios, por tercera vez en dos meses. A pesar de todas las cautelas, el momento estaba imbuido de cierto carácter histórico. Pocos pactos reúnen a ocho ministros de ese calibre y hacía mucho que no había una buena noticia en Oriente Próximo.

Según indicó el jefe negociador iraní y ministro de Exteriores, Mohamed Javad Zarif, "es sólo un primer paso (…) Necesitamos trabajar para restablecer la confianza y no en contra como hacíamos hasta ahora”.

Para ello, el texto elaborado en Ginebra establece que Irán suspenda sus actividades nucleares más controvertidas. De acuerdo con una copia difundida por la agencia iraní Fars, y que resulta consistente con el resumen distribuido por la Casa Blanca, durante los próximos seis meses, Teherán se compromete a neutralizar sus reservas de uranio enriquecido al 20%, no purificar ese material por encima del 5%, no hacer más avances en sus instalaciones de Natanz, Fordo y el reactor de Arak, además de permitir inspecciones más exhaustivas por parte de los equipos del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA).

A cambio de sus concesiones, Irán obtiene además de esa promesa de volver a ser tratado como un país más, el compromiso de los Seis de que cesan los esfuerzos para reducir sus ventas de petróleo, así como las medidas asociadas con su trasporte y aseguramiento.

También se levantan las sanciones estadounidenses y europeas a sus exportaciones de productos petroquímicos, el comercio de oro y metales preciosos, la industria del automóvil y los repuestos de aviación. Además, va a crearse un canal financiero que permita las compras de material humanitario a cargo de los petrodólares bloqueados en bancos extranjeros.

“Es el principio, no el final del proceso”, recordó Trita Parsi, el presidente del Consejo Nacional Irano Americano (NIAC), en un comunicado celebrando el acuerdo. “Quedan muchos obstáculos y potenciales saboteadores. Los halcones de en ambos países van a trabajar con más fuerza que nunca para frustrar este avance en la vía diplomática”.