Presidente de Alemania renunció por un escándalo de corrupción
La caída de Christian Wulff sería un nuevo motivo de desprestigio para Angela Merkel, que perdió a su anterior presidente en 2010. El apoyo de la canciller le permitió aguantar hasta ahora. "Siempre he sido honesto", afirmó Wulff tras dimitir.


El presidente de Alemania, Christian Wulff, anunció su dimisión esta mañana por un escándalo de corrupción y tráfico de influencias que lo persigue desde hace meses. "Siempre he sido honesto", afirmó el presidente en su declaración en televisión. Wulff dijo que ya no tiene la confianza que un cargo como el suyo requiere. La declaración de hoy llega horas después de que la Fiscalía de Hannover pidiera formalmente al Bundestag que levante la inmunidad de Wulff para procesarlo. Sería la primera vez que un jefe del Estado alemán es formalmente investigado por la justicia.
La canciller alemana, Angela Merkel, que debía viajar esta mañana a Roma a reunirse con el primer ministro Mario Monti, canceló su viaje. Angela Merkel fue uno de los principales apoyos de Wulff en esta crisis.
La presión para que dimita Wulff se había intensificado en las últimas horas. El líder parlamentario de Baja Sajonia, Michael Grosse-Brmer, de la CDU (el partido de Merkel) declaró a un periódico alemán que el presidente debe "sacar las consecuencias" de la petición judicial. Un dirigente anónimo del Partido Liberal, declaró a Die Welt: "Esto se acabó".
En su petición al Bundestag, la Fiscalía afirma que ve “indicios concretos y suficientes” para acusar al presidente de Alemania de cohecho y tráfico de influencias. El diario Bild reveló que había obtenido un préstamo ventajoso de un empresario de Baja Sajonia. Wulff gobernó la región entre 2003 y 2010, cuando la canciller Angela Merkel lo propuso para el primer cargo político de la República Federal.
Wulff fue el candidato de la canciller, que necesitó una agónica serie de votaciones en la Asamblea Federal para imponer a su compañero de partido como presidente. El apoyo de Merkel le permitió aguantar hasta ahora. Su caída sería un nuevo motivo de desprestigio para la canciller, que perdió a su anterior presidente cuando el democristiano Horst Köhler se marchó dando un portazo en 2010.




