Ex dictador argentino fue condenado por tercera vez por terrorismo de Estado
Un tribunal comprobó que Reynaldo Bignone fue responsable del secuestro ilegal de 22 personas y la tortura de cinco de ellas. En los últimos dos años había recibido otras dos condenas, a 25 años y a reclusión perpetua por otros crímenes de lesa humanidad.
El exdictador argentino Reynaldo Bignone (1982-1983) recibió su tercera condena a prisión por delitos de terrorismo de Estado. Esta vez fue condenado por a 15 años de cárcel por dirigir un centro clandestino de detención que funcionaba en un hospital de las afueras de Buenos Aires, el Posadas. Un tribunal de la capital argentina comprobó que Bignone fue responsable del secuestro ilegal de 22 personas y la tortura de cinco de ellas. En los últimos dos años había recibido otras dos condenas, a 25 años y a reclusión perpetua por otros crímenes de lesa humanidad.
Bignone fue el encargado de acabar con la última dictadura militar (1976-1983). Las Fuerzas Armadas lo nombraron presidente después de la derrota argentina en la Guerra de Malvinas (1982). Los políticos pedían el regreso de la democracia, los familiares de desaparecidos reclamaban la aparición con vida de sus parientes y los sindicatos protestaban por la inflación en tiempos de crisis de deuda latinoamericana. Apenas asumió el poder, el general Bignone prometió elecciones, pero antes de abandonar el poder ordenó la destrucción de toda la documentación referida a la represión ilegal y se amnistió a él y a todos los integrantes del régimen.
La autoamnistía duró poco porque en el Gobierno de Raúl Alfonsín (1983-1989) fue derogada. Bignone no fue incluido en el juicio a las juntas militares que dirigieron el terrorismo de Estado en los primeros años de la dictadura. Sin embargo, estaba acusado de haber cometido delitos cuando aún no ocupaba cargos en la cúpula castrense. Las leyes del perdón en el Gobierno de Alfonsín lo mantuvieron libre, pero en la Administración de Néstor Kirchner (2003-2007) la Corte Suprema declaró la inconstitucionalidad de aquellas normas y entonces Bignone debió responder ante la justicia.




