Desertores sirios afirmaron haber atacado un complejo militar
El puesto se encuentra al norte de la capital, en una barriada llamada Harasta, por la autopista de Damasco a Alepo. A raíz del ataque se produjo un tiroteo y varios helicópteros sobrevolaron la zona.
Un grupo de desertores del ejército sirio atacaron un complejo militar en las afueras de Damasco a primera hora del miércoles, según informaron los activistas contra el régimen sirio. Se trata del primer asalto a una importante instalación de seguridad desde el inicio de las protestas hace ocho meses contra el presidente Bachar El Asad.
Siria no permite la entrada de prensa internacional, por lo que no es posible verificar la información facilitada por los opositores al régimen. De confirmarse los detalles de este ataque supondrá un salto cualitativo en la campaña de las unidades militares que se pasaron a los rebeldes. Se desconoce la fuerza real de estas unidades, formadas por musulmanes suníes, aunque en los últimos días multiplicaron sus ataques contra las fuerzas gubernamentales. El lunes, una emboscada a una columna de blindados produjo 34 muertos del Ejército sirio, según informaron los rebeldes.
El ataque de hoy se produjo cuando el Ejército Libre Sirio asaltó la base militar con cohetes y ametralladoras. El puesto se encuentra al norte de la capital, en una barriada llamada Harasta, por la autopista de Damasco a Alepo. A raíz del ataque se produjo un tiroteo y varios helicópteros sobrevolaron la zona.
"El Ejército Libre lanzó un ataque con cohetes y granadas RPG contra el cuartel general de la Inteligencia de la Fuerza Aérea situada a la entrada de Damas", indicó en un comunicado citado por France Presse el Comité Local de Coordinación de las manifestaciones en el interior del país contra el régimen.
La Inteligencia de la Fuerza Aérea, integrada en la Inteligencia Militar, se encarga de prevenir la disidencia en las fuerzas de seguridad sirias. Esta división ha sido instrumentalizada por el régimen de El Asad para reprimir las protestas en su contra. Naciones Unidas cifra que unas 3.500 personas han muerto ya en Siria a causa de dicha represión.