Al menos siete personas murieron en un nuevo sismo al este de Turquía
18 edificios dañados por las réplicas de las últimas semanas se habrían venido abajo, entre ellos un hotel donde se hospedaban trabajadores de los servicios de emergencia y periodistas que cubrían el terremoto que causó la muerte de 600 personas.
Un nuevo terremoto de magnitud 5,6 azotó la provincia de Van, donde hace tres semanas, un fuerte sismo de 7,2 causó la muerte a más de 600 personas. El epicentro del temblor se situó en Edremit, a 15 kilómetros de la ciudad de Van, la capital administrativa de la provincia homónima. Según las primeras informaciones, 18 edificios dañados por las réplicas de las últimas semanas se habrían venido abajo, entre ellos un hotel donde se hospedaban periodistas y trabajadores de los servicios de emergencia. Los servicios de rescate recuperaron al menos siete cadáveres.
Unas 20 personas se encontraban dentro del hotel cuando cayó. Once de ellas ya fueron rescatadas, tres horas después del temblor. El hotel Bayram, de cinco pisos, era usado por los miembros de la prensa desplazados a la zona para cubrir el terremoto del 23 de octubre. El inmueble, de 40 años, se encontraba en el centro de la ciudad, muy cerca de varios edificios derrumbados. Según comenta el fotógrafo uruguayo Leandro Banchero, que se hospedó en el hotel dos días después del primer sismo, “el inmueble no tenía grietas, ni vidrios rotos, a simple vista parecía no haber sufrido daños” .
Las mala situación de los inmuebles fue la causa esgrimida por el Ejecutivo turco para el alto número de derrumbes en la zona, unos 2.000. Un equipo de arquitectos desplazados al lugar explicó a los medios turcos que las estructuras de los edificios eran precarias y en muchos casos los muros de hormigón habían sido rellenados por dentro con arena para abaratar los costes. En otro caso citado por la prensa, el dueño de un café había sacado un pilar para aumentar el espacio en su establecimiento.
Después del primer terremoto, el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, prometió acabar con todas las construcciones que no fueran antisísmicas. De llevar a cabo su plan, Erdogan tendría que destruir casi nueve millones de inmuebles. Turquía es un país que descansa entre dos placas tectónicas y donde los temblores son muy habituales. En 1999 un terremoto de 6,8 mató a más de 18.000 personas en el oeste de Turquía.




