Protesta social se extendió a una decena de ciudades en Argelia
Cientos de jóvenes salieron a denunciar la subida de los precios de algunos productos básicos, como el aceite y el azúcar, destrozando el mobiliario urbano, apedreando y lanzando cocteles molotov.
Las protestas en Túnez se extendieron a su vecina Argelia, el país más poblado y rico del Magreb. En la capital, en una decena de ciudades, entre ellas Boumerdes y, sobre todo, en Orán, la segunda aglomeración urbana del país, cientos de jóvenes se enfrentaron violentamente a las fuerzas del orden.
El origen de la protesta no es tan preciso como lo fue en Túnez, pero sí es igual de espontáneo. Los primeros brotes de descontento surgieron el martes en Argelia, pero fue al día siguiente cuando los jóvenes, a veces encapuchados y provistos de palos o de barras de hierro, se apoderaron del centro de Orán y de al menos cuatro barrios de Argel, incluido el céntrico de Bab el Oued.
Se echaron a la calle para denunciar la subida de los precios de algunos productos básicos, como el aceite y el azúcar, destrozaron el mobiliario urbano y apedrearon y lanzaron cocteles molotov contra edificios públicos, empezando por alguna comisaría como la de Bab el Oued. "El Estado seguirá subvencionando los productos de primera necesidad", se apresuró en declarar el ministro de Comercio, Mustafá Benbada, en un intento de acabar con la revuelta.
En Argelia la rebelión es más juvenil, menos masiva, y más violenta que en Túnez. Más allá de sus desencadenantes puntuales en ambos casos pone de relieve la desesperación de una juventud mayoritariamente en paro, que se considera sin futuro y oprimida por regímenes autoritarios aunque de distinto signo económico, liberal en Túnez y con reminiscencias socialistas en Argelia.




