BP reanudó el intento de sellar la fuga de petróleo
La empresa británica retomó las labores para tratar de detener el vertido al golfo de México, luego que los ingenieros lo detuvieran por 16 horas al comprobar que gran parte del fluido que estaban inyectado contaminaba junto con el crudo.
La petrolera BP retomó las labores para tratar de detener la fuga por la que el crudo continúa vertiéndose al golfo de México, luego que los ingenieros de la compañía lo detuvieran durante 16 horas al comprobar que una gran parte del fluido que estaban inyectado se estaba escapando junto con el petróleo.
La empresa inició el miércoles una operación bautizada en inglés como top kill para sellar el pozo mediante la inyección de un fluido compuesto por una mezcla de agua, arcilla y químicos, a la que se sumarán después capas de cemento.
Los portavoces de la compañía habían creado durante el día la impresión de que su plan estaba funcionando, pero a última hora de la noche el director general de operaciones de la compañía, Doug Suttles, reconoció en una rueda de prensa que la operación se iba a detener debido a que las sustancias inyectadas no estaban siendo absorbidas por el pozo, sino que estaban dirigiéndose a la superficie mezcladas con crudo.
"Debo pedir disculpas por no haber dado más información al respecto", indicó Shuttle. "Necesitábamos reajustar lo que estábamos haciendo para poder introducir más lodo en el interior del pozo", agregó.
El sistema top kill se usa de forma rutinaria en la superficie para cegar pozos petrolíferos, pero jamás se ha intentado a una profundidad de 1.500 metros, que es donde se encuentra la fuga en este caso. BP le otorga entre un 60 y un 70% de posibilidades de éxito a este nuevo intento de detener el vertido, aunque otras fuentes del sector reducen las opciones al 50%.
En el caso de que este método falle, la petrolera está barajando otros como el denominado junk shot que consiste en introducir una variedad de materiales a alta temperatura, como piezas de goma, que harán circular por el tubo para bloquear el vertido.
La empresa petrolera asegura que el vertido le ha costado ya unos 930 millones de dólares, mientras se estableció que el derrame de crudo en el golfo de México es el peor de la historia de los Estados Unidos y es mucho mayor que el provocado por el accidente del petrolero Exxon Valdez en Alaska en 1989.
La directora del Servicio Geológico de Estados Unidos, Marcia McNutt, señaló que los cálculos de los equipos gubernamentales que supervisan la fuga estiman que la cantidad de petróleo soltada al mar oscila entre los 12.000 y los 25.000 barriles por día, una cifra muy superior a la calculada por BP: 5.000 barriles diarios. En total, el Exxon Valdez escupió el combustible equivalente a 257.000 barriles.
Suponiendo que la cantidad vertida es de 12.000 barriles diarios desde el 20 de abril, cuando explotó y se hundió la plataforma petrolífera, el pozo habría escupido a las aguas del golfo de México 444.000 barriles, casi dos veces la del Exxon Valdez.




