Oposición tomó control de Kirguizistán y pide ayuda a Moscú
La autoproclamada Presidenta del nuevo Gobierno interino, la ex ministra de Exteriores, Roza Otunbáyeva. "Necesitamos tanto apoyo financiero como estratégico. Ya hemos contactado con el Gobierno ruso en busca de apoyo".
Las fuerzas de la oposición kirguís que derrocó al presidente Kurmanbek Bakíev disolvió el Parlamento y constituyó un denominado "Gobierno de Confianza Popular" cuyo mandato será de seis meses y cuya principal misión será elaborar una nueva constitución y convocar elecciones. El nuevo Gobierno, surgido después de dos días de enfrentamientos en todo el país, que causaron al menos 75 muertos y más de mil heridos, se comprometió a respetar el acuerdo con Estados Unidos sobre el uso de la estratégica base aérea de Manas, al tiempo que pidió la ayuda de Moscú, en busca de legitimidad internacional.
"Tenemos una amistad eterna con Rusia. Es nuestro aliado estratégico", afirmó un estrecho colaborador de la autoproclamada Presidenta del nuevo Gobierno interino, la ex ministra de Exteriores, Roza Otunbáyeva. "Necesitamos tanto apoyo financiero como estratégico. Ya hemos contactado con el Gobierno ruso en busca de apoyo". La respuesta rusa no hostil hacia el Gobierno rebelde: "Es importante el hecho de que la conversación se mantuvo con ella actuando en el papel de cabeza de un Gobierno de Confianza Popular", declaró Dimitri Péskov, el portavoz del primer ministro ruso, Vladímir Putin.
El presidente derrocado no aceptó su salida del poder y Kirguizistán recompone sus fuerzas para tomar de nuevo el poder. A la espera de las palabras de Basíev, el nuevo Gobierno interino se afanó en proclamar que tiene el control sobre las fuerzas de seguridad. "Prácticamente todas las Fuerzas Armadas de Kirguizistán y la Guardia Fronteriza pasaron a nuestra subordinación", indicó el general Ismail Isákov, quien asumió temporalmente las tareas del ministro de Defensa.