Conflictos e intereses en el referato: El actual momento del arbitraje en el fútbol chileno
El malestar de los jueces va en aumento ante algunas inexplicables decisiones y problemas a la interna.
15 DE OCTUBRE DE 2020/SANTIAGO Arbitros del partido cumpliendo con los protocolos COVID, durante el partido valido por la fecha 15 del Campeonato Nacional AFP PlanVital 2020, entre Audax Italiano y OÕhiggins, disputado en el Estadio Bicentenario de La Florida. FOTO: SEBASTIAN ORIA/AGENCIAUNO
El 20 de octubre del 2020, Johnny Harasic renunció al Sindicato de Trabajadores Árbitros, después de enviar una dura carta a los asociados, develando antecedentes de la vida privada de algunos integrantes de la agrupación. Sin embargo, al 21 de enero, se mantiene en el cargo e incluso contrató al abogado Raúl Meza, con el fin de plantear que los jueces tienen que cobrar por sus derechos de imagen al formar parte del espectáculo futbolístico que transmite TNT Sport, la nueva denominación del CDF.
Se amenazó incluso con una huelga, que al parecer no fue consultada con los socios de la entidad y el directorio. Por tal motivo, el secretario del Sindicato, el guardalínea José Retamal, renunció a su investidura, molesto por el tratamiento del caso.
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En el referato, se considera que su estructura está intervenida por el directorio que preside Pablo Milad, el cual designó al ex árbitro asistente, Manuel Rodríguez, quien oficiaba como asesor del sindicato, en la comisión de arbitraje, dirigida por Jorge Osorio, que también fue presidente de la organización gremial. De esta manera, existe férreo control de los jueces y la maniobra de los «derechos de imagen» es vista como una operación para conseguir mayores recursos al detentador de los derechos del fútbol.
¿Qué hay de fondo? Se especula que en Quilín tienen dificultades económicas para financiar el VAR y la rebelión de los pitos es una jugada para conseguir recursos frescos de Turner. La cifra que solicitaría el Sindicato de Trabajadores Árbitros oscilaría el millón de dólares.
El proceso sigue mientras crece el malestar de los jueces. La desaparición del equipo arbitral de Roberto Tobar de las finales de la Copa Libertadores y Sudamericana, agravada porque en el duelo entre Lanús y Defensa y Justicia fue designado un juez venezolano, luego del Covid positivo del uruguayo Leodan González, muestra que el peso internacional del fútbol chileno está en el piso. Es un secreto a voces que quienes no tienen buena relación con el Sindicato y su asesor, Manuel Rodríguez, disponen de poco espacio para recibir el parche FIFA.
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Francisco Gilabert es el referí con mayor cantidad de partidos en esta temporada. Eso revela que su evaluación es buena, pero no ascendió a árbitro internacional. ¿Motivo? No se lleva bien con el Sindicato. Para el decisivo cotejo entre Colo Colo y Coquimbo fue designado Héctor Jona, quien viene de cumplir una pobre actuación en Universidad Católica – Everton, cuando se pensaba que Tobar sería el elegido por la relevancia del encuentro. El árbitro de la final de ida de la Copa Libertadores 2018 (Boca Juniors – River Plate), de la final única de 2019 (Flamengo – River Plate) y de la Copa América 2019 (Brasil-Perú) no aparece para los partidos de este fin de semana. Inentendible.
Tampoco se explica que en los partidos de la liguilla por el segundo ascenso de la Primera B no se designen jueces FIFA o en su defecto de Primera División. La lógica apunta a que mientras más relevante es el compromiso, mayor nivel tiene el designado. Por ahora, eso no sucede. Así camina el arbitraje en la pandemia.