El desencanto político crece en Latinoamérica con el parón económico
Sólo el 37% de la población de la región aprueba la calidad democrática de sus países, la tasa más baja en 10 años.


Los motores de las economías latinoamericanas están perdiendo fuerza.
, es cada vez más débil, atenazado por la crisis interna del gigante asiático.
Las relaciones entre el estado de salud de la economía y el grado de aprobación de las instituciones políticas son dibujadas como dos líneas paralelas.
Ante la incertidumbre económica el dedo apunta a la clase política. Únicamente cuatro países registran más de la mitad de su población satisfecha con su democracia: Uruguay, Ecuador, Argentina y República Dominicana, que coinciden con los Estados una brecha social más baja.
En el otro lado de la balanza si sitúan México (21%), que sigue sufriendo el lastre de la inseguridad y la violencia y Brasil (19%), inmerso en una recesión económica y salpicado por el grave escándalo de corrupción en Petrobras, su petrolera estatal.
La desigualdad laboral es otro factor relevante. Más de 100 millones de trabajadores están en la sombra de la informalidad y en la gran mayoría tiene unos ingresos por debajo del umbral de la pobreza. Ecuador, Bolivia y Nicaragua son los tres países donde hay más ciudadanos que creen que la distribución de la riqueza es justa.
En Chile, por el contrario, sólo un 5% dice que la distribución de la riqueza es justa. La sensación de justica social en Venezuela está por encima de la media, pero se ha recortado a la mitad en los últimos dos años.




