Seis de cada diez jóvenes tienen un trabajo informal en Latinoamérica
La Organización Internacional del Trabajo plantea que la región debe dar prioridad a la reforma del sistema educativo.


Unos 27 millones de jóvenes trabajan de manera irregular en América Latina y el Caribe, y “hay un potencial incremento de la informalidad en este marco de desaceleración económica en la región”, informó Elizabeth Tinoco, la directora regional de la
.
La OIT alertó que 6 de cada 10 puestos de trabajo disponibles para jóvenes latinoamericanos tienen condiciones de informalidad, es decir, de escasa calidad, salarios bajos, sin contrato, estabilidad, protección social ni derechos.
Tinoco señaló que la tasa de informalidad en el empleo juvenil en América Latina ha caído un par de puntos desde la última medición en 2013, “aunque la reducción se debe a la disminución de la fuerza laboral, es decir, una cantidad menor de jóvenes busca trabajo porque está desalentado, porque lo que va a ganar no es suficiente, o porque decidió volver al colegio”.
Tinoco también planteó que la sociedad en América Latina debe dar prioridad a la reforma del sistema educativo, como un problema estructural en relación al empleo de calidad. Guillermo Dema, especialista regional de la OIT en empleo juvenil, precisó que los jóvenes con empleos precarios tienen en promedio 2.5 años menos de estudios que sus pares en un trabajo formal.
El informe ‘Formalizando la informalidad juvenil. Experiencias innovadoras en América Latina y el Caribe’ plantea algunas salidas al problema. “Por ejemplo, subsidios a las empresas que permitan a un joven acceder a un primer empleo formal. Hay un bucle continuo: si un joven tiene un primer empleo informal, le va a costar salir de ese sector. Y el subsidio se debe a la poca productividad del joven al principio”, anotó Dema.
Según el experto, entre los factores que contrarrestan la informalidad en algunos países figuran el que los programas laborales para esta población no sean temporales, “sino parte de las políticas públicas; que partan de un diagnóstico preciso de la situación de la juventud y que los jóvenes participen en los procesos de elaboración de los programas para ellos”.
“Chile está implementando un subsidio a la pequeña empresa y al trabajador, mientras que México no solo tiene un programa de primer empleo formal para el joven, sino que viene acompañado de un incentivo para que adquiera su primera casa”, precisó Tinoco.




