FMI alertó de una crisis financiera crónica si la economía no se recupera
El fondo advirtió de un deterioro de las condiciones financieras con episodios recurrentes de inestabilidad. El coste de la deuda de España e Italia volverá a dispararse si no hay nuevas medidas.


La actual situación de calma en la economía mundial es muy frágil. Si los problemas de la economía productiva no se resuelven, la tregua finalizará y “la crisis financiera mundial podría entrar en una fase más crónica, caracterizada por un deterioro de las condiciones financieras y por episodios recurrentes de inestabilidad”, alertó el Fondo Monetario Internacional (FMI).
El organismo que dirige Christine Lagarde no deja de repetirlo estos días: Europa debe culminar el saneamiento de su sistema bancario y favorecer que el crédito vuelva a fluir por la economía, mientras que en el ámbito global todos los países deben comprometerse con la agenda de reformas regulatorias y aprobar planes fiscales de largo plazo.
El responsable financiero del FMI, José Viñals, presentó las nuevas perspectivas con metáforas meteorológicas del otro lado del mundo. “La primavera ha llegado claramente, y también ha ocurrido en los mercados financieros globales, donde después de repetidas tormentas y nubes amenazantes, está surgiendo el cielo azul y más días soleados”.
La buena marcha de las principales bolsas mundiales de los últimos meses y la mejora de los títulos de deuda pública de los países con más problemas, dan buena cuenta de esta sensación de alivio. El panorama, sin embargo, empieza a oscurecerse cuando se acerca el foco al flujo de crédito –se contrajo un 5% desde el inicio de la crisis-, el sobreendeudamiento de muchas empresas o la contracción prevista para la Eurozona.
En el caso europeo, la mayor parte de la mejora se debe al programa de compra de bonos soberanos que aprobó el Banco Central Europeo (BCE) para ayudar a los países que soliciten el rescate, un mecanismo que sin necesidad de ser aplicado produjo un efecto de placebo y redujo los intereses que los inversores piden por adquirir títulos de deuda de los países periféricos.




