Cuba eliminó impuesto al dólar procedente de EEUU
Hasta ahora los ciudadanos que recibían dinero de sus familiares debían pagar el 10% al cambiarlo a pesos.
Otra medida de Raúl Castro en la "dirección correcta". Así calificaba un veterano economista, habitualmente escéptico, la reciente decisión del Gobierno cubano de eliminar el 10% de "impuesto revolucionario" con que gravaba los envíos de remesas en dólares de los emigrados. La medida beneficiará a cientos de miles de cubanos con parientes en EE.UU. y permitirá a las autoridades captar desde un inicio la mayor parte de las divisas que entran al país en concepto de remesas, algo de vital importancia para el Gobierno en momentos en que la isla atraviesa una delicadísima situación financiera y cuando cada dólar cuenta.
Hasta ahora los cubanos recibían el dinero en dólares estadounidenses y después tenían que cambiarlo en los bancos por CUC o pesos cubanos, con la multa del 10%. El dinero de las remesas llegaba a las arcas del Estado al materializarse en la red de tiendas de divisas, donde se paga en pesos convertibles y las comisiones son elevadas. Ahora, si es cierto que las autoridades perderán el 10% de lo que obtenían por concepto de la multa (aproximadamente 100 millones de dólares) a cambio accederán de inmediato al total de las divisas que entren al país.
El impuesto del 10% a los dólares estadounidenses comenzó a aplicarse a comienzos de la década, en pleno recrudecimiento del embargo por la administración de George W. Bush, como respuesta a las sanciones impuestas por Estados Unidos a los bancos internacionales que realizaban operaciones de cambio de dólares con Cuba. Esto hacía mucho más caras las transacciones de la isla.
La medida adoptada ahora es importante: tanto para la gente de a pie, a la que le cundirá más el dinerito que le envíen sus parientes en EE.UU, como para el Gobierno, que sigue asfixiado por la escasez de divisas y las dificultades financieras.
Cuba sienta las bases en estos momentos de un cambio de modelo económico. El propio Raúl Castro dijo en varias ocasiones que el viejo modelo de socialismo estatista conduce al "precipicio" y que el país debe abrirse a un sistema mixto, con cada vez mayores espacios para el autoempleo, la iniciativa privada y el fomento del sector cooperativo.




