El yuan estuvo ausente de cumbre económica
El comunicado final del G-20 sólo incluyó una referencia implícita a China: "Las economías emergentes con superávit adoptarán las reformas oportunas que correspondan a las circunstancias de cada país".
Estados Unidos y sus aliados no se refirieron a la moneda china, el yuan, en el comunicado final de la cumbre del G-20. Una primera versión del documento saludaba la reciente decisión de China de flexibilizar su moneda. Pero las suspicacias de Pekín al respecto habrían hecho abandonar la idea, respaldada sobre todo por EE.UU. "China no quería que se la mencionara explícitamente, ni siquiera para bien", explicaron.
China ya había advertido de que el debate sobre la cotización del yuan -que Estados Unidos y Europa consideran artificialmente devaluado para favorecer las exportaciones chinas al tiempo que desincentiva las importaciones- no cabía en los foros internacionales como el del G-20 o el G-8, pero el borrador del sábado incluía el siguiente texto: "Nos felicitamos por las medidas adoptadas, por los esfuerzos de China para impulsar la demanda interna y reformar el régimen de tipo de cambio del renminbi (yuan) y mejorar la flexibilidad del tipo de cambio". En su lugar, se incluyó una referencia implícita a China: "Las economías emergentes con superávit adoptarán las reformas oportunas que correspondan a las circunstancias de cada país".
El presidente de EE.UU, Barack Obama, se refirió a la política monetaria china con contundencia. En la conferencia posterior a las reuniones del G-20, Obama aseguró que China necesita ser "seria" en su promesa de flexibilizar el yuan, de modo que el terreno de juego sea el mismo para todos los países. Mantener la moneda infravalorada "le ha concedido una ventaja comercial significativa", por lo que "debe escuchar el mensaje de otros países". El mandatario estadounidense aseguró que vigilará muy de cerca el comportamiento del yuan para ver si la fluctuación que adopta es suficiente.




