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La receta del rugby seven para el regreso a las prácticas

El capitán de los “Cóndores”, Felipe Brangier, conversó con ADN TOP KIA de las medidas sanitarias que han tomado en el regreso a los trabajos en cancha.

Agencia Uno
Por Juan Vera Valdés
Jueves 23 de Jul, 2020 - 17:45
Actualizada el Jueves 23 de Jul, 2020 - 17:47
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Por Carlos Madariaga.

Durante la jornada de ayer, el equipo chileno de rugby seven volvió a las prácticas presenciales bajo autorización del Ministerio de Salud. Además de los equipos de fútbol, es el único deporte colectivo que tiene el permiso para el desarrollo de trabajos en cancha.

“Han sido un par de semanas muy emocionantes, juntandonos para revisar todos los protocolos y esta nueva forma de volver a la actividad. Tiene varias condiciones distintas a las que estábamos acostumbrados que hay que seguir por el tema sanitario. Tenemos muy buena disposición y grandes expectativas de estos primeros pasitos para volver al deporte“, expresó Felipe Brangier, capitán de los “Cóndores”, en conversación con ADN TOP KIA.

¿Cómo ha sido el procedimiento para resguardar la distancia social y evitar los contagios? “Estamos divididos en grupo. No entrenamos más de 4 personas al mismo tiempo en todo el espacio de la Federación de Rugby. Así se determinó en esta primera etapa. Estamos divididos en tres grupos. Tenemos desde estacionamientos diferentes, asignados por cada grupo y separados por más de 30 metros, hasta una zona individual para dejar los elementos personales. No tenemos acceso a camarines ni a los baños. No podemos ducharnos en las instalaciones, no podemos ir al baño en los camarines. Hay 30 a 45 minutos solo para la sanitización y desinfección de los elementos que estamos ocupando individualmente para que el grupo que entra 30 minutos después pueda ocupar implementos sanitizados”.

En un deporte de contacto, y ante las restricciones para reunir a los rugbistas, han debido adaptarse a las condiciones más que particulares con las que volvieron a practicar. “Tenemos una zona específica de trabajo individual, ya sea en la parte techada o en la abierta. En la cancha se dibujaron carriles de 7 metros cada uno, con separación intermedia entre cada uno de ellos, para los trabajos que sean con carrera o desplazamiento. No estamos pudiendo dar pases ni trabajar mucho la parte técnica con la pelota y las destrezas. No se considera en esta etapa esa parte del contacto ni lo del pase. Es una etapa súper básica, inicial, pero que nos tiene a todos muy contentos por reunirnos y vernos las caras, sentir que estamos bien y felices de recuperar el movimiento de nuestra actividad”, profundizó Brangier.

“Los protocolos no son tan difíciles de cumplir. Lo más difícil va por el lado humano, no poder estar con el grupo de amigos y entrenar en la forma que estábamos acostumbrados a relacionarnos. Difícil por los demás compañeros que no han tenido la posibilidad de volver a la actividad. La parte emocional y no estar con el grupo de compañeros con el que trabajamos es complejo”, insistió el capitán de los “Cóndores”.

El equipo del rugby seven, compuesto por 14 deportistas y 4 entrenadores, fue incluido en el listado de Permisos Únicos Colectivos para el alto rendimiento ante sus opciones de clasificar a los Juegos Olímpicos de Tokio, aunque el camino a recorrer es aún incierto. “Lo impredecible de la situación sanitaria deja todo en suspenso, pero por el momento lo que sabemos es que nuestra instancia de clasificación, el repechaje mundial, se postergó para 2021. Lo tomamos con paciencia, positivos, pensando que tenemos un año para llegar mejor preparados y con la mente fría de seguir trabajando. Los objetivos que teníamos para esta temporada los corremos para la próxima”, cerró el referente de un equipo que tiene su meta fija en Japón luego que el Circuito Mundial de Rugby fuera cancelado por 2020.

 

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