Cristián Arcos y su crítica a «El Presidente»: «Es una serie que fluctúa entre la sátira y la parodia»
El columnista deportivo de Ciudadano ADN desmenuzó la serie de Amazon basada en la vida de Sergio Jadue, desde sus similitudes con la realidad a sus múltiples licencias de ficción.
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En una nueva columna de «Deportes con Historia», en Ciudadano ADN, Cristián Arcos analizó críticamente «El Presidente», la serie de Amazon Prime Video basada en la vida de Sergio Jadue. «Yo no digo que la serie no sea buena, digo que a mí no me gustó. Del tercer capítulo en adelante me aburrió».
«Uno asume que es una historia de ficción y las licencias dramáticas son necesarias, si no, uno busca un documental», aclaró el tenor escritor, pero defendiendo su punto de que «al utilizar nombres reales, se escapa de lo verosímil, conspira contra la misma serie y se produce una confusión. Es una serie que fluctúa entre la sátira y la parodia».
Una apuesta por la que ya se han anunciado querellas por parte de retratados en la serie, como la familia del fallecido dirigente del fútbol argentino Julio Grondona (Luis Margani), que tiene el rol de narrador de la serie, y del exdirigente local Jorge Segovia («me habría gustado verlo más porque la caracterización de Daniel Muñoz es notable»), además de la esposa de Jadue, María Inés Facuse (Paulina Gaitán), según Arcos un «personaje absolutamente central en la serie».
Hasta el conductor de Ciudadano ADN, Aldo Schiappacasse, aparece en la serie por medio de una «participación conceptual», mientras los periodistas deportivos cumplen un rol clave, a través de un personaje ficticio que se deja sobornar tan solo con una entrada al estadio. Para Arcos, «el gremio corrupto no está bien representado con un personaje tan barato».
Otros personajes ficticios son Yashir, el ayudante y encargado de los «movimientos sucios» de Jadue, interpretado por el argentino Alberto Ajaka, y Rosario, la agente del FBI que encarna la mexicana Karla Souza, personaje que agrupa a «todos los agentes que persiguieron a Jadue en un solo rol».
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Para Arcos, el recurso narrativo de contar la historia a través de saltos temporales «me parece muy bueno, pero en algún minuto te perdís en el hilo. Hay cosas que no calzan. Chile sale campeón de América y Jadue se va al otro día». Algo similar ocurre al ver «actores chilenos que hacen de extranjeros y actores extranjeros haciendo de chilenos», o algunas licencias en las locaciones. «A un espectador ecuatoriano o mexicano le da lo mismo si sale el Estadio Municipal de La Florida y dicen que es de La Calera», comentó.
Más conflictos le produce al columnista el tratamiento del personaje de Sergio Jadue, quien aparece como «un tipo permanentemente sometido por todos, incluso con problemas de autoestima. Pero a mí me parece que no es tan inocente». Menos lugar a dudas deja la solvente interpretación del colombiano Andrés Parra, que «cuando mejor saca el tono es cuando garabatea».
La ausencia de una figura paterna en Jadue, advirtió Arcos, atraviesa su personaje entero y su mandato en la serie. Esto se refleja en detalles como su cambio de apellido (en la vida real, Jadue es su apellido materno) o con el rol de Julio Grondona como el papá que no tuvo. «Eso daba para una serie de otro tono, se podría desarrollar profundamente».
También deja lugar a dudas la representación del sorteo de la Copa América 2015, que en la serie «se deja entrever que nos favorecía. En la realidad no es así». Mientras que, en la realidad, el evento tuvo más de espectáculo, con las bolitas sacadas por figuras señeras del fútbol como Elias Figueroa y Leo Rodríguez, además de haber sido animado por el mismísimo Sergio Jadue, quien «lo hizo increíblemente bien».
Apariciones estelares y una eventual segunda temporada
Dentro del elenco, Paulina Gaitán (Nené Facuse) «logra bastante el tono chileno», mientras entre los dirigentes «algunos imitan, otros no. Gonzalo Robles hace de venezolano pero habla como chileno. Sergio Hernández habla como uruguayo. Agustín Moya no habla como paraguayo. Luis Gnecco, como el colombiano Luis Bedoya, trata de hablar como colombiano».
Otros datos sabrosos son la aparición del relator Ernesto «Chico» Díaz, e incluso de la Presidenta Michelle Bachelet. Más perjudicado salió el exentrenador de la Selección Jorge Sampaoli, interpretado por un actor más bien pasado de peso, «en una época donde él estaba muy fit».
Arcos no ve mucho futuro en los anuncios de demandas de los involucrados. «Son voladores de luces para decir que reaccionaste. Además, no les imputan delitos». Algo similar a lo que ya planteó el productor ejecutivo de la serie, Armando Bó, en entrevista con ADN: «¿Por qué se puede escribir un artículo o un libro y no se puede escribir una serie?. Tendrán que hablar con los dueños originales de la serie, yo soy más que nada el director».
Sí parece más posible una segunda temporada: «Al final hay un guiñito a que esta historia tiene varias vueltas. En ‘Narcos’ se hizo temporada con un traficante o un cartel, después con otro. Acá se puede hacer el mismo cambio». Incluso, una continuación podría tener otros vuelos. «Con la vida de Jadue y Facuse en Miami se puede hacer Miami Vice tranquilamente. Las cosas que se han sabido de ellos dan para otra serie. Nené trabaja en una amasandería, y no sabemos cómo vive Jadue. Por eso digo, tan inocente y cándido no es. Es bastante vivaracho».