Arquitecto Sebastián Gray y Día del Patrimonio virtual: «El patrimonio es mucho más que edificios, estatuas o monumentos»

En conversación con Ciudadano ADN, el arquitecto reflexionó sobre el patrimonio vivo, concepto que va más allá de lo material e incluso de lo histórico, y tiene que ver con los usos y significados que la ciudadanía le otorga a los lugares.

AUDIO: Ciudadano ADN - Arquitecto Sebastián Gray y Día del Patrimonio virtual: "El patrimonio es mucho más que edificios, estatuas o monumentos"

Un Día del Patrimonio «bastante inusual», en palabras del connotado arquitecto Sebastián Gray, será el que se viene este fin de semana, donde producto de la pandemia, las ya tradicionales visitas a edificios y lugares históricos pasarán a ser recorridos y actividades virtuales.

En conversación con Ciudadano ADN, Gray valoró el evento que ya es parte de la agenda cultural cada último fin de semana de mayo. «El Día del Patrimonio ha venido siendo una de las fiestas ciudadanas más extraordinarias que hemos tenido en Chile, por la cantidad de gente visitando monumentos históricos y arquitectónicos», lo que refleja «un interés enorme y renovado por los monumentos arquitectónicos y la historia urbana de las ciudades chilenas, que hasta hace unos años atrás no era tan evidente».

Por eso, planteó el arquitecto, estamos frente a una nueva oportunidad para resignificar la mirada que le damos al patrimonio, que «no es solamente lo monumental y vinculado a una mirada del pasado, sino una cuestión viva, un proceso permanente al que se van adjuntando los saberes, las ilusiones y los sentimientos de la ciudadanía con respecto a lo que los rodea y constituye el ser nacional». Para Gray, el patrimonio tiene un significado «mucho más abstracto pero también más amplio que edificios, estatuas o monumentos».

[dps_related_post ids=»4604625,4604336″]

A la hora de evaluar el patrimonio nacional desde esa óptica, Gray eligió no comprometerse con favoritos personales, y explicó que «uno caminando con la ciudad se encuentra con muchas cosas, algunas inscritas como patrimonio, y otras uno las reconoce aunque no estén en ninguna lista». Por eso, invitó a valorar los intangibles. «Hay cosas que no las podemos tocar pero son igualmente patrimoniales: las costumbres, los saberes, la música, la gastronomía, los paisajes, los barrios, las rutas, incluso los sitios de memoria, muy importantes considerando nuestro pasado reciente».

En estas dos últimas categorías, Gray destacó el Camino del Inca («la idea de que una simple ruta sea un monumento es una cuestión muy nueva, no se protege solamente las piedrecitas sino todo lo que significa, como las comunidades», explicó) o las iglesias de Chiloé, que «hoy son patrimonio una por una como edificios, pero no nos sirve protegerlas así si a 100 o 200 metros se construye un mail que es un monstruo de edificio». Por eso, insistió en que «el patrimonio va más allá de poner el pie en un edificio y decir oh qué bonito, es pensar en una cosa que está viva y que está en el ADN de una comunidad».

Y en una nota más vinculada a lo urbano y a lo actual, Gray reflexionó sobre las transformaciones que ha tenido un tradicional centro de reunión como Plaza Italia, principalmente después del estallido social, donde pasó a ser renombrada popularmente como Plaza de la Dignidad. «Los lugares son nombrados como los quiere nombrar la gente», aseguró, recordando que en realidad «Plaza Italia no se llama así, se llama Plaza Baquedano», que se llamó Plaza Italia antes y ese nombre se consolidó en el imaginario popular por el Monumento Italia, que fue regalado por la colonia italiana a Chile para su centenario. «Es un nombre bastante más optimista y feliz en momentos bellos de la construcción de la República. Yo no voy a juzgar si se le llama Plaza de la Dignidad, aunque no está claro que automáticamente pase a llamarse así».

Si bien todo lo vinculado al estallido social «quedó entre paréntesis por esta catástrofe sanitaria, nadie puede negar que los temas siguen vigentes y es probable que en un año más estemos hablando de la Constitución», Gray recordó que un concurso reciente propuso una renovación radical del diseño de la plaza, que reformulaba su uso como espacio de reunión. «Hubo bastante escándalo cuando apareció en la prensa, y justo a partir de los incidentes de octubre mucha gente recordó la propuesta arquitectónica y urbanística, en el sentido de ser lugar donde la gente se congrega, que no tiene nada que ver con jardines, petunias y una rotonda que espesa el tráfico». A partir de eso, Gray reafirma que «es legítimo pensar en recomponer espacios públicos relevantes a partir del uso que realmente la gente les quiere dar».